Los servicios secretos alemanes han destapado el mayor caso de evasión de impuestos de la historia del país al comprar por cinco millones de euros a un informante un CD con datos del banco LGT de Liechtenstein. El fraude fiscal puede ir mucho más allá de las fronteras germanas, porque países como España, Francia, Gran Bretaña y Suecia ya están investigando las cuentas bancarias de centenares de sus nacionales en el paraíso fiscal de Liechtenstein.

En España, la Agencia Tributaria ha confirmado que analiza ya la información sobre ciudadanos españoles incluidos en las listas de cuentas y depósitos bancarios de Liechtenstein usados presuntamente para la evasión y el fraude fiscal. Una vez analizada esta información se abrirán, si procede, las correspondientes inspecciones o se remitirán los expedientes a los órganos judiciales en el supuesto de posible comisión de delitos fiscales.

En Alemania ya han confesado 91 evasores y otros 72 se han denunciado a sí mismos
En Alemania, donde se ha destapado el escándalo, ya han confesado ante la fiscalía 91 evasores y 72 han presentado denuncias contra sí mismos para así tratar de
evitar la cárcel.

La fiscalía alemana ha indicado que los evasores confesos han pagado ya al fisco germano 27,8 millones de euros. Se esperan también pagos millonarios de los que se han denunciado a sí mismos.

La fiscalía no quiso revelar la identidad de los implicados, pero el nombre del ex-presidente del consorcio logístico Deutsche Post, Klaus Zumwinkel, ya se conoce porque fue detenido de manera provisional.

Los evasores de impuestos aprovechaban fundaciones en Liechtenstein

El fraude tributario está relacionado con las fundaciones que funcionan en el principado de Liechtenstein. Al parecer, algunos clientes del banco LTG de Liechtenstein habrían creado fundaciones en el principado para evadir impuestos.

El capital de esas fundaciones ronda los 200 millones de euros, lo que significa que la deuda fiscal "es inmensa".

En Alemania, la evasión fiscal puede ser castigada con penas de cárcel de hasta 5 años o incluso de 10 años, en casos especialmente graves. Sin embargo, la mayoría de los casos suelen cerrarse con una multa.