La baronesa Thyssen, Iker Casillas y Eva González
La baronesa Thyssen, Miss España 1961, Eva González (2002) e Iker Casillas. (Foto: EFE y Korpa) KORPA Y EFE
Los orígenes del título de Miss España arrancan a finales de los años 20, cuando no había baños en las macrojacuzzis de Marina d'Or y Luis María Ansón, experto en misses, no era ni un proyecto de sus papás.

Las valencianas, con una larga tradición en la elección de Reinas de Belleza, triunfaban en los certámenes. El estallido de la Guerra Civil española interrumpió el concurso. Y entre 1930 y 1960 las mujeres más guapas de España eran las de la sección femenina, que dirigía la poco agraciada Pilar Primo de Rivera, hermana del fundador de la Falange. Lo de las misses, como tantas otras cosas, era considerado como una frivolidad foránea cargada de connotaciones pecaminosas.

Con la llegada de los sesenta, el país se modernizó, y una rutilante barcelonesa, Carmen Cervera, futura baronesa Thyssen, fue coronada reina de la belleza en 1961 con una corona de cartón plateada.

La prensa rosa se ha nutrido durante décadas de las caras bonitas de las misses y ex misses. En 1970, Bárbara Rey cuyas piernas nunca tuvieron nada que envidiar a las de la Sklenarikova, tocaba la gloria. En 1973, Amparo Muñoz, una joven bellísima de largos cabellos castaños y ojos verdimiel, ganaba el concurso para ser elegida un año más tarde Miss Universo. Aquello ya eran palabras mayores. Ya éramos un país en desarrollo.

¿Quién se acuerda de Paquita Ondiviela? Fue la primera miss de la década de los ochenta. En 1983 fue elegida Garbiñe Abasolo y en 1984 Juncal Rivero.

El estallido de la Guerra Civil acabó con el certamen en 1936 y no se reanudó hasta los años sesenta

El estallido de la guerra civil española acabó con el certamen en 1936 y no se reanudaría su celebración hasta los años sesentaLa televisión se ha nutrido de estos concursos: Remedios Cervantes (Miss España 1986), Eva Pedraza (1987) y Raquel Revuelta (1989) son buen ejemplo de ello. Sin olvidar el affaire de Vania Millán (Miss España 2002) y Ronaldo, con expulsión de cumpleaños incluída.

Esther Arroyo inauguró la década de los noventa con una anatomía muy alejada del canon de las misses actuales. Apenas tenía busto, como tampoco lo tenía Sofía Mazagatos, Miss España 1991. La primera puso remedio y a la segunda le pusieron un chalet cuyas peripecias jurídicas llenaron cientos de páginas de la prensa del corazón.

El concurso ha sido una cantera afectiva para los acaudalados deportistas deseosos de tener una mujer perfecta a su lado
Si el concurso ha sido cantera para los programas televisivos y las pasarelas, también lo ha sido para los acaudalados y atractivos deportistas deseosos de tener a su lado a una mujer perfecta. Ejemplos: Inés Sainz (Miss España 1997), cuyo nombre se asoció al futbolista Morientes, o el de Eugenia Santana (1992), que durante algún tiempo fue pareja de Zamorano, también futbolista.

La tradición continúa: María José Suárez ( Miss España 1996) conquistó al tenista Feliciano López y Eva María González, Miss Sevilla 2003, es una de las mujeres más envidiadas de España por su romance con Iker Casillas, portero del Real Madrid.