Un jurado popular ha emitido un veredicto de culpabilidad sin atenuantes por tres delitos de asesinato para el hombre acusado de haber matado a su mujer y a sus dos hijos, de seis y dos años, mientras dormían en la vivienda familiar, en Elche.

Tanto el fiscal como la acusación particular han pedido 20 años de prisión por cada uno de los tres delitos, mientras que la defensa ha solicitado que se imponga al procesado la pena mínima, según han informado hoy fuentes del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV).

El juicio se inició el pasado martes en la sección séptima de la Audiencia de Alicante, con sede en Elche, y durante la primera sesión el acusado, J.M.M.N., afirmó que mató a su familia porque "el pecado" le "alcanzó" y  que su acción "no tiene motivo ni justificación".

El parricida confeso que asesinó a su mujer y a sus dos hijos en 2005 en Elche (Alicante) no quiso ver la proyección que mostraba las fotos de los cadáveres de las víctimas ni su autopsia y tampoco el vídeo que reconstruye los hechos.

Durante la tercer día del juicio contra José María M., la acusación particular y la fiscalía proyectaron unas fotos que la Policía Científica de Elche tomó el escenario de los crímenes y también se visionó el vídeo de la reconstrucción de los hechos realizada por el acusado en presencia de la policía ante las cuales el parricida permaneció de espaldas, sin girarse para verlas.

cuando pruebo el alcohol y la cocaína me vuelvo loco

En el video que reconstruye los hechos aparecía el propio José María M. contando cómo había asesinado a su familia. De esta forma, se pudo escuchar en la grabación al acusado decir que "cuando pruebo el alcohol y la cocaína me vuelvo loco".

Por otra parte, durante la jornada del juicio contra José María M., en la que también prestaron declaración los médicos forenses, los psiquiatras del Instituto de Medicina Legal de Alicante afirmaron hoy que el parricida "cometió los crímenes con consciencia, en un hecho planificado y con intencionalidad".

De esta forma, la médico y la psicóloga de la Unidad de Conductas Adictivas (UCA) de Elche que trataron al acusado por su adicciones testificaron que éste "no era una persona agresiva". En este sentido, estos dos testigos coincidieron en señalar que al parricida "no se le detectó ninguna patología mental" a lo que añadieron que "la adicción no es una enfermedad que anule la capacidad de las personas".

Por su parte, el psiquiatra forense de la defensa García Andrade indicó que el acusado "tuvo un brote psicótico y no era consciente de sus actos" durante la noche en la que ocurrieron asesinatos.

El martes en el juicio aseguró que los mató porque "el pecado" le "alcanzó", y ha subrayado que su acción "no tiene motivo ni justificación".

La Fiscalía, la acusación particular que representa a la familia de las víctimas y la acción popular que actúa en nombre de la Asociación de Mujeres Vecinales de Elche piden una condena de 60 años de prisión para el acusado y consideran que "conocía y comprendía plenamente el alcance de su actuación".

Han precisado que el acusado, que ha cambiado su aspecto físico y se ha dejado una poblada barba, actuó por "vergüenza" al haber recaído en el consumo de las drogas y el alcohol, a los que estuvo enganchado durante cinco años.

La defensa pide la libre absolución o una condena "mínima" al aplicar la eximente de enajenación mental transitoria, por entender que su cliente sufrió un transtorno que le hizo "no entender ni comprender" lo que estaba haciendo.

Los hechos ocurrieron en la madrugada del 13 de abril de 2005 cuando el procesado acudió a su casa, en la calle Pablo Picasso, tras haber consumido, al parecer, alcohol y un gramo de cocaína.

 

Lavó la maza en la ducha del baño, comprobó que su ropa no estaba excesivamente manchada, se perfumó con colonia y fue
Subió a la vivienda con una maza y fue a la habitación de matrimonio, donde dormían su mujer e hijo mayor, en la cama, y el pequeño, en una cuna, y les golpeó hasta matarlos.

Lavó la maza en la ducha del baño, comprobó que su ropa no estaba "excesivamente manchada", se perfumó con colonia y fue al encuentro de dos compañeros que le esperaban en las proximidades del domicilio y quienes desconocían lo ocurrido, con quienes se dirigió a un club de alterne.

Tanto el fiscal como todos letrados han insistido en que el objetivo del juicio, con jurado, no es determinar la autoría del acusado, que reconoce los hechos, sino su responsabilidad, que se basa en si "sabía lo que hacía y quería hacerlo".

A preguntas de la Fiscalía, J.M.M.N. ha relatado que esa noche ingirió grandes cantidades de alcohol y varias dosis de cocaína que provocaron que su cabeza "no estuviera en su sitio" y que no fuera él mismo ni tampoco responsable de sus actos.

"El diablo obraba en mí. Entré en la habitación y aquella cabeza pensó: antes de que se despierten, ella me dijo que prefería morir durmiendo, es un favor lo que hago", ha indicado el acusado, quien ha añadido que no actuaba él "sino el pecado" y que no hay "motivo ni justificación para ese pecado".

 

ella me dijo que prefería morir durmiendo, es un favor lo que hago


 

Preguntado si golpeó primero a su mujer porque podría haberse despertado y defendido, ha alegado que "aunque se hubieran despertado mil Teresas -nombre de la víctima-, no habrían acabado con la bestia".

"Me ha perdonado Dios y me da igual lo que ocurra aquí" (en el juicio), ha insistido el acusado, quien según su abogado "fue un esposo y padre ejemplar" y cometió "el crimen del loco, un crimen absurdo" sin motivo y "cuya única razón fue la ingesta tan grande de cocaína y alcohol".