Theresa May
La primera ministra británica, Theresa May (c), mientras comparece este lunes en el Parlamento en Londres (Reino Unido). EFE/FOTO CEDIDA

La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, rechazó este lunes la posibilidad de convocar un segundo referéndum sobre el brexit porque, en su opinión, dañaría la "cohesión social" en el Reino Unido.

May ha comparecido en la Cámara de los Comunes para exponer sus planes de cara al brexit, después de que los diputados rechazaran la semana pasada por un amplio margen de 230 votos el acuerdo al que ha llegado con Bruselas.

La primera ministra también ha anunciado que continuará dialogando con el resto de partidos sobre la polémica salvaguarda para Irlanda del Norte y que espera regresar a Bruselas para abordar el asunto con la Unión Europea (UE).

Puedes consultar la declaración completa de May ante la cámara en este enlace (en inglés).

"En las próximas semanas seguiré hablando con mis colegas, incluido el (norirlandés) DUP, para considerar cómo podemos cumplir con nuestras obligaciones con la gente de Irlanda del Norte y de Irlanda, de una forma que podamos obtener el mayor apoyo posible en el Parlamento", afirmó May.

Los parlamentarios le han hecho constantes demandas para una prórroga del plazo para salir de la UE o bien un segundo referéndum.

La premier ha respondido que, según su experiencia política y lo que ha visto en otros países que se han enfrentado a votaciones parecidas, es importante aceptar el resultado del primer referéndum. "Y está cámara votó abrumadoramente por el brexit, y votó abrumadoramente por activar el artículo 50, así que creo que debemos seguir en el camino señalado" ha dicho May.

De todas maneras, los diputados británicos han seguido presionando a la premier británica al recordarle que "el reloj sigue adelante" sin que May haya aclarado qé es lo que va (y lo que no va) a presentar ante la cámara de los comunes.

"Miedo" a otra votación

Al exponer los pasos que planea seguir a parir de ahora, argumentó en contra de la convocatoria de un nuevo plebiscito sobre la salida de la UE, al considerar que dañaría la "cohesión social".

"Tengo miedo de que un segundo referéndum sentaría un difícil precedente, que podría tener implicaciones significativas sobre cómo manejamos los plebiscitos en este país", sostuvo May, quien advirtió de que ese escenario requeriría además extender el plazo de salida de la UE más allá del 29 de marzo.

A ese respecto, adelantó que Bruselas no aceptará un retraso si no hay perspectivas de que el Parlamento británico puede aprobar un acuerdo.

Los planes de May serán puestos a prueba el próximo 29 de enero, cuando la Cámara de los Comunes debatirá y votará una moción presentada por el Gobierno.

Será una moción "neutra", que se limitará a constatar que los diputados han considerado las propuestas de la primera ministra, pero podrá ser enmendada por las diversas fuerzas políticas, lo que abre la puerta a que los parlamentarios tomen cierto control del brexit y modifiquen la hoja de ruta del Ejecutivo.

Si May decide volver a presentar el acuerdo de salida ante el Parlamento, esa votación no se espera al menos hasta febrero, según sugirió un portavoz de Downing Street, despacho oficial de May.

Pedir más plazo

La diputada laborista Yvette Cooper ha avanzado que planea presentar una cláusula a la moción que se debatirá la próxima semana, que forzaría al Gobierno a solicitar una extensión del plazo de salida de la UE si no ha logrado aprobar un acuerdo a finales de febrero.

Otra posible enmienda, desarrollada por el conservador Dominic Grieve, aspira a alterar el procedimiento parlamentario habitual para facilitar que diputados ajenos al Gobierno marquen la agenda de la cámara, lo que allanaría el camino para que se votaran planes alternativos a los de May.

La opción de celebrar un segundo referéndum podría también aparecer en una enmienda, si bien será el presidente de los Comunes, John Bercow, quien decidirá qué cláusulas se someten finalmente a votación.

Corbyn exige levantar "líneas rojas"

Por su parte, el líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, exigió a la primera ministra que levante sus líneas rojas del brexit para tratar de llegar a una posición de consenso en el Parlamento.

Corbyn manifestó en la Cámara de los Comunes que "parece" que May "no se ha enterado de la escala" del rechazo a su tratado para la salida del país de la Unión Europea (UE) y opinó que, "por lógica", eso debe empujarla a cambiar planteamientos hasta ahora inamovibles.

Entre ellos, destacó quitar de la mesa la posibilidad de un brexit no negociado, lo que comparte una mayoría del Parlamento del Reino Unido.

La premier replicó que las únicas maneras para evitar una salida abrupta son o revocar el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que establece un período de dos años de negociaciones sobre la retirada de un país miembros desde el momento de la notificación hasta la retirada, una posibilidad que rechazó, o aprobar un acuerdo.

La jefa de Gobierno lamentó que Corbyn no se haya entrevistado con ella estos días, como sí han hecho representantes de otras fuerzas de la oposición.

Sobre esas reuniones, Corbyn aseguró que "todos" salieron con la misma respuesta, que "no hay flexibilidad" por parte del Gobierno para cambiar el rumbo del brexit.

El laborista pidió al Ejecutivo que "pare" la "colosal" pérdida de dinero para preparar una eventual retirada abrupta del bloque comunitario y que "reconozca" que los miembros del Parlamento de Westminster no quieren una "salida sin acuerdo".

Sobre la polémica salvaguarda irlandesa se preguntó, después de que May dijera que espera volver a Bruselas para abordar el asunto de nuevo con la UE, que "por qué iba a conseguir ahora algo que no consiguió en diciembre".