La conmovedora carta que ha escrito un párroco de El Palo, vecino de los padres de Julen

Una fotografía de la carta.
Una fotografía de la carta.

Rafael Vivancos está acostumbrado a informarse de lo que sucede en el mundo a través de la radio. Estos días, desde que su pequeño vecino Julen quedó atrapado en un profundo pozo, no puede entender que el suceso se esté cubriendo minuto a minuto, como un partido de fútbol. Lo único que él desea escuchar es la noticia que todo el mundo está esperando: el momento en el que saquen al niño de allí.

Este hombre es párroco en el El Palo, la barriada en la que viven José y Vicky, los padres del crío. Unas pocas calles le separan de la familia, a la que conoce. Ha escrito una carta para intentar hacer llegar a la gente cómo es el día a día en este barrio que de la noche a la mañana se ha convertido en un foco mediático.

"Dentro del marco más amplio de El Palo, nuestro barrio es una zona empobrecida y muy atacada por la crisis económica, con unos índices de paro tremendos que hacen que haya mucha gente ociosa que se convierte en carne de mayor marginación [...] pero es gente buena, noble y acogedora, como lo demuestra la gran cantidad de inmigrantes que conviven con los autóctonos sin ningún problema".

Una fotografía de la carta.
Una fotografía de la carta.

Desde el domingo 13, es raro no encontrarse a algún periodista rondando por las calles de la barriada preguntando cómo se está viviendo la tragedia entre los vecinos. "¿Esperan que alguien les diga que con mucha alegría? Si uno ya se queda roto cuando oye y ve en los medios de comunicación la situación en Palestina y Siria, en las las pateras y en las concertinas, ¿cómo no romperte del todo cuando el dolor está en la puerta de al lado, con caras y nombres conocidos? Yo diría a los periodistas que se pregunten a ellos mismos y se contesten; y sí, esos serán nuestros sentimientos".

"No creemos en varitas mágicas que solucionen nuestros problemas"

Rafael ha sido misionero en África, lo que le ha permitido ver la muerte y el dolor de cerca en otras zonas del mundo. Ha comprobado que, independientemente de dónde se produzca una desgracia, el dolor que se siente es el mismo.

"Ayer me decía una vecina que 'los que tenemos hijos nos ponemos en su lugar'. Yo le dije que los que no los tenemos también, que yo me encuentro, como el resto de mis vecinos, muy triste, con mucho dolor, muy impotente. Y me siento muy orgulloso de tener estos sentimientos [...] El morbo es otra cosa, regodearnos en los detalles pero sin sentir que detrás de los detalles hay personas".

La segunda parte de la carta está más enfocada a explicar la vigilia de oración por Julen que se celebró en Nuestra Señora de las Angustias. "Somos cristianos adultos, y no creemos en varitas mágicas que solucionen nuestros problemas. Para eso están las magníficas personas que trabajan por ello".

Rafael Vivancos, párroco de la iglesia de San Juan de la Cruz, en la barriada malagueña de El Palo.
Rafael Vivancos, párroco de la iglesia de San Juan de la Cruz, en la barriada malagueña de El Palo.
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