El instituto de educación secundaria Tiempos Modernos acogió ayer una conferencia sobre la importancia de la educación a cargo del que fuera el primer defensor del menor, Javier Urra.

¿Tan mal marcha la sociedad que hay que incidir tanto en la educación?

No es que vaya tan mal. Todo lo contrario, va razonablemente bien. Lo importante es aprender a educar para mejorarla aún más.

Entonces, ¿saben educar los padres a sus hijos?

Lo intentan como nunca lo habían hecho. Nunca ha habido tanto interés por educar bien, pero tienen demasiado sentido de la culpabilidad. Eso sí, la educación hoy ha ganado mucho en diálogo y nunca ha habido tantos varones implicados.

¿Nos aporta algunas claves para educar mejor?

Lo primero es que los educadores y los padres se conozcan bien a sí mismos, que sean conscientes de sus miedos y que, en el caso de las parejas, hablen y decidan juntos las líneas de esa educación.

¿Los padres están dejando de lado algún aspecto fundamental?

Entre otras cosas, yo creo que el niño debe ser consciente del tiempo y, por lo tanto, de la muerte. Pero no como algo macabro, sino natural. El objetivo es que sea consciente de que el yo no es tan importante, sino el nosotros y las relaciones.

¿Los niños de hoy en día son muy materialistas?

Tanto como la sociedad en general. Hay que recuperar el deporte, las excursiones, la naturaleza. Los niños deben volver a disfrutar mirando un amanecer o las estrellas junto a sus padres.

Y si un niño sale rebelde, ¿qué se puede hacer?

Un niño no sale nunca rebelde. Los hijos se forman y hay que profundizar en esa educación para entender qué ha pasado.

Bio

Javier Urra tiene 50 años. Es psicólogo en la Fiscalía de Madrid y fue el primer defensor del menor. Ha escrito varios libros.