El crecimiento del alumnado inmigrante, que se ha multiplicado por diez en siete años, y el aumento del número de escolares (este año hay 7.000 más que el pasado) está saturando los colegios y afecta a la calidad de la enseñanza, según UGT. El sindicato reclama nuevos centros educativos y más recursos para atender a los inmigrantes, ya que el 60% de los escolares que se incorporan fuera de plazo no saben hablar español. El sindicato también critica el actual modelo de jornada escolar, que obliga a los niños a permanecer al menos ocho horas en los colegios, y apuesta por una jornada continuada que permita «mejorar la convivencia familiar».