Javier Zaragoza
Imagen de archivo del fiscal Javier Zaragoza. EFE

El fiscal aragonés Javier Zaragoza, uno de los representantes del Ministerio Público que llevó la instrucción del procés, también estará en el juicio que sentará en el banquillo a los políticos catalanes independentistas y que comenzará el próximo 6 de febrero en el Tribunal Supremo. "Es, quizás, el juicio más importante de la democracia", ha asegurado en una entrevista en Heraldo de Aragón.

Zaragoza ha repasado su extensa carrera como fiscal y los casos más conocidos en los que participó, como la operación Nécora o el 11-M: "Son casi 40 años de vida profesional como fiscal, una experiencia muy intensa en el mundo judicial. Mis destinos han sido siempre de trinchera, en primera línea de combate con investigaciones y procesos muy relevantes". En este sentido, ha recordado sus inicios en el País Vasco de los años 80. "Fueron años muy difíciles por la intensidad de la violencia terrorista", ha contado.

Sobre la operación Nécora contra el narcotráfico en Galicia, Javier Zaragoza ha rememorado que incluso llegaron a contratar a un sicario para matarle. "Eran gajes del oficio, y por ello, la lógica consecuencia de la relevancia que tenía la Fiscalía en esas investigaciones", ha agregado.

Respecto a su etapa como fiscal de la Audiencia Nacional, donde trabajó durante 11 años en las investigaciones del terrorismo de ETA, ha reconocido que todavía queda una tarea pendiente: "Investigar los crímenes no resueltos y defender a ultranza los derechos de las víctimas", ya que "no se puede poner en el mismo lugar a las víctimas y a los criminales". "Por eso iniciamos entonces la reapertura de los crímenes sin resolver con la finalidad de evitar su prescripción y en todo caso investigar la autoría de los mismos aunque no se pudieran exigir responsabilidades", ha explicado.

Por otro lado, el fiscal también ha hablado sobre el juicio del 11-M, que ha calificado de "durísimo y complejo", ya que "a las dificultades técnicas y jurídicas propias de un proceso penal con 200 asesinados se añadió un juicio paralelo alentado por determinados medios de comunicación y algunos políticos, que quizás vieron en el 11-M una manera espúrea de acceder al poder en 2004". No obstante, ha aclarado que "actualmente nadie duda ya de la autoría del atentado del 11-M fue una célula yihadista".