Pozo sellado en Totalán
Imagen de un pozo sellado correctamente en Totalán. LARA MONTOTO

El pozo de más de 100 metros de profundidad en el que está atrapado Julen no es el único que hay en Totalán. Aquí das una patada y te salen centenares de ellos, muchos ilegales, según aseguran los vecinos del pueblo.

Cuando el pocero en cuestión encuentra agua, el agujero se protege con una caseta y/o con un sistema muy parecido al del alcantarillado, solo que cuadrado y sellado con un candado. Una buena pista para saber si la perforación ha sido exitosa es fijarse en si de ella sale un tubo. Si es así, eureka.

Al ir de senderismo por las montañas de Totalán, surcadas por estrechos senderos de cabreros, es raro pasar por al lado de una finca que no tenga pozo o que, por lo menos, no haya intentado cavarlo. Los vecinos cuentan que se perforan para regar los cultivos de aguacate y de mango, muy frecuentes en la zona.

Cuando uno ve las enormes máquinas que suben por los caminos de tierra para llegar a la parcela en la que la familia de Julen estaba pasando el día, cabe preguntarse cómo puede pasar inadvertido un equipo así para hacer algo ilegal. La explicación reside en que lo normal cuando alguien solicita una perforación de estas características, acude una furgoneta.

La maquinaria que se está empleando para excavar el túnel paralelo al de Julen es excepcional porque la situación es inédita. Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía, explicaba ante los medios durante su visita al pueblo malagueño que "se han movido 35.000 metros cúbicos durante las 36 últimas horas cuando eso tarda en hacerse dos meses".

Recorriendo los caminos montañosos con un vecino de Totalán en busca de pozos abandonados, es frecuente encontrarse con algunos que ya están sellados o bien con una tapa metálica o bien con piedras. Para detectar si antaño se cavó un pozo que no dio agua y posteriormente se tapó, hay que fijarse en el color de la tierra que hay alrededor.

Durante la incursión hemos dado con alguno de los que están sellados con piedras, pero es imposible moverlas ni un centímetro. Levantando otras rocas sospechosas de ocultar un agujero, lo único con lo que uno se puede encontrar es con algún animalillo.

Aunque aquí todos coinciden en una cuestión: "Los que excavan un pozo es porque se lo pueden permitir". Juan Luis Montenegro, comercial de Pozos Montenegro Expersa, explica que el dinero que cuesta hacer un pozo varía en función de distintas variables. El precio de la excavación es 20 euros por metro, siempre y cuando no se trate de un pozo abierto, o lo que es lo mismo, un pozo cuyo diámetro no mida más de un metro. Cuando excede esta medida, el precio sube a 200 euros/metro y, si el terreno es de piedra, a 400. Después está el entubado: si es de plástico, el precio ronda los 46 euros/metro; si es de hierro, los 65.

Preguntado sobre si un pozo ilegal es más barato, Montenegro afirma que no, que el precio es el mismo y que la labor del cliente es pedir los papeles al pocero para ver que todo está en regla y evitar exponerse a riesgos. También cuenta que la media estándar que suelen medir estos agujeros "suele rondar entre los 80-120 metros de profundidad, pero los hay de hasta 500 metros".

Luis Trigueros, geólogo de la consultoría minera y geológica Gesol, en una conversación con 20minutos ya apuntó que solo en Andalucía puede haber más de 6.000 pozos como el de Totalán que se han legalizado y se utilizan activamente para extraer agua del subsuelo, "pero pozos ilegales de esas características puede haber otros tantos", afirma, "y también hay muchas perforaciones que han dado negativo y se han abandonado".