Políticos y empresarios  le soplan las 25 velas al Estatuto de la comunidad
Los invitados siguen uno de los discursos.(E.Margareto/Ical)
Más de 350 invitados asistieron ayer a la recepción en las Cortes. Con traje y corbata los caballeros, no hubo sin embargo pamela entre las señoras que acudieron como invitadas a la alfombra roja de las Cortes.

La sobriedad le aventaja al glamour varios puestos en esta región que presume de ser la segunda más extensa de Europa.

La niña cuenta ya 25 primaveras y a la celebración acudieron todos sus padrinos, y los tíos, y los primos y las abuelas. La familia política al completo, vamos.

A pesar de ser un cumpleaños, no hubo velas, salvo las que forman parte de la decoración del edificio. Hubo brindis, eso sí. Con vino, claro, de alguna de las denominaciones de origen que tanto empleo facilitan a los inmigrantes.

El anfitrión Juan Vicente Herrera, el actual tutor de la cumpleañera, reconoció dos sentimientos ante los medios de comunicación: «Satisfacción y responsabilidad».

Álbum de recuerdos

Como en toda reunión familiar que se precie, no faltó el vistazo al álbum de fotos familiar. Unos la han visto crecer, incluso participaron en el parto; otros la guiaron en sus primeros pasos y el que más y el que menos ha arrimado el hombro para sacar adelante a la criatura en estos 25 años de vida.

Y todos esos momentos pueden verse en una exposición retrospectiva que envuelve el vestíbulo de las Cortes.

Cada uno de los medios ha aportado su granito de arena: una foto, una portada, una viñeta o un vídeo. La niña está sana.

Los genes de ese tal Estatuto han engendrado una bonita comunidad.