Explosión en México
Servicios de emergencia, en el lugar de la explosión de un ducto de Pemex. EFE

Al menos 91 personas murieron este viernes como consecuencia de una explosión durante una toma clandestina de gasolina de Petróleos Mexicanos (Pemex) en el estado de Hidalgo (México), informaron fuentes oficiales.

"Habíamos anunciado en la mañana [del domingo] 79 defunciones, y en estas horas se sumaron otras seis, que dan una cifra de 85 fallecidos", detalló en rueda de prensa el ministro de Salud, Jorge Alcocer, el domingo por la noche. La cifra aumentó este lunes a al menos 91 víctimas mortales y 52 heridos, tras fallecer varias de las personas que habían sido hospitalizadas.

El gobernador del central estado de Hidalgo, Omar Fayad, resaltó la gran "dimensión" de la tragedia y tendió una mano a los familiares, asegurando que recibirán ayuda económica para el sepelio y se continuará con la investigación. Recordó que en el sitio se encontraron 68 restos humanos y se identificaron nueve cadáveres.

Así, hay 54 muestras genéticas proporcionadas por familiares de las víctimas, y un número similar de carpetas de investigación abiertas. Fayad reconoció que falta una "largo trecho por recorrer en el que pueden pasar horas, días, semanas o meses para la identificación de los restos". El gobernador no descartó acudir a organismos extranjeros para analizar los restos.

"El panorama se ha ido endureciendo para todos nosotros, a medida que han pasado las horas las expectativas de encontrar personas vivas prácticamente han desaparecido. Y entre las que se encuentran heridas en muchos casos se ha ido agravando", había apuntado Fayad el domingo por la mañana.

En el también céntrico estado de Querétaro, estalló otro ducto de Pemex en el municipio de San Juan del Río en la tarde del viernes, sin que hasta el momento se hayan registrado heridos o fallecidos.

Intentando robar combustible

La explosión se produjo hacia las 19.00 hora local del viernes (2.00 h del sábado en España), dos horas después de que se detectase la perforación del ducto. Durante esas dos horas, decenas de personas acudieron al lugar con bidones para robar la gasolina y, según el periódico El Universal, alrededor de 200, incluidas mujeres y niños, se concentraron en el lugar de una manera temeraria por el riesgo de que ocurriera una tragedia.

El recientemente nombrado fiscal general de México, Alejandro Gertz, explicó que el ducto transportaba gasolina de alto octanaje, que genera muchos gases, lo que facilitó la explosión, aunque todavía no se conocen las causas exactas de la deflagración. Gertz puntualizó que hasta el momento no hay ninguna persona detenida y que los hospitalizados podrían afrontar cargos por el robo de gasolina.

El accidente ocurrió en el municipio de Tlahuelilpan, cuando decenas de personas se llevaban en cubetas y bidones el combustible que se estancó en las tierras de cultivo. "Nos reportan este trágico accidente en el que hay muchas personas quemadas, las cuales se encontraban en el lugar tratando de recolectar combustible donde escapaba la fuga", explicó el gobernador estatal Omar Fayad en una entrevista con los canales de televisión Milenio y Foro TV.

El alcalde del municipio, Juan Pedro Cruz, dijo a los medios que la fuga tuvo lugar a las 17.00 hora local (medianoche en España), cuando llegaron allí efectivos del Ejército mexicano, que acordonaron la zona pero no pudieron controlar a unas 200 personas que rompieron el cerco y tomaron el combustible. Agregó que los efectivos pidieron a la gente que abandonara la zona, pero no hicieron caso y se produjo la tragedia.

Al estallar, el combustible creó una especie de barrera de fuego donde se encontraba la mayor cantidad de personas, en una especie de zanja.

Pemex informó de que personal especializado, en coordinación con las autoridades, atendían el incendio en el ducto Tuxpan-Tula, en el kilómetros 226 en el municipio de Tlahuelilpan, en Hidalgo, adonde se trasladó el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Alfonso Durazo.

Desabastecimiento

El accidente ocurrió cuando varios estados mexicanos continúan con problemas de desabastecimiento de combustibles dos semanas después del inicio de la crisis, debido al persistente sabotaje de ductos de Pemex, que impide un restablecimiento total del suministro y que llevó al Ejecutivo a reforzar la seguridad en la zona.

En este sentido, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha asegurado que se transparentará todo el proceso y ha reafirmado su lucha contra el robo de combustibles. "Decidimos enfrentar el flagelo del robo de combustibles a través de las tomas clandestinas. Y para poder garantizar que no falte el abasto ha sido fundamental la participación de las fuerzas" de seguridad, ha dicho. El mandatario no ha descartado reforzar la vigilancia en la zona de oleductos del estado de Hidalgo.

Desde que llegó al poder el 1 de diciembre, López Obrador ha comenzado un combate frontal al robo de hidrocarburos a través de los ductos de la empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), que genera pérdidas millonarias para la compañía.

Para tal fin, se reforzó con miles de agentes la seguridad en los ductos y se transportó más gasolina con pipas (camiones cisterna), lo que ha causado una crisis de desabastecimiento en diez estados del país, con estaciones de servicio cerradas y compras de pánico.