Una enfermera se convirtió en heroína en un hospital chino al evitar que un hombre se suicidara arrojándose al vacío desde una planta 13.

Las imágenes de seguridad del hospital captaron cómo el hombre rompe el cristal de la ventana. El ruido alerta a las enfermeras, que no dudan en correr hasta él para detenerlo, pero se encuentran a un individuo fuera de sí. 

El hombre forcejeó durante unos segundos con ellas. Hizo incluso el amago de agredirlas y una de ellas sufrió su brote con el golpe de una silla. En un momento dado, las enfermeras se alejan, y el suicida aprovecha para escalar al alféizar de la ventana. Tiene casi todo el cuerpo fuera y su vida pende de un brazo agarrado cada vez por más manos, que le retienen durante siete minutos hasta que llega por fin la policía.

Una odisea que acaba en final feliz. Y, en ello, tuvo mucho que ver una de las enfermeras, ahora convertida en heroína. Su admirable reacción le ha costado una grave lesión en el hombro, pero con la satisfacción de haber salvado una vida.