El Ajuntament de Tarragona autorizó ayer ceder al área de Barcelona hasta 4,4 hectómetros cúbicos al año mientras dure la sequía. Para que se lleve a la práctica, antes se deberán ejecutar obras por valor de 2,2 millones de euros para conectar cuatro pozos con el puerto, ya que se transportará en barco.

Esa cantidad es similar a la capacidad de embalses pequeños como el de Riudecanyes, y equivale al consumo de la ciudad de Barcelona durante medio día por semana, que en plena sequía ha reducido el consumo de agua hasta los 110 litros por habitante y día.

El agua únicamente saldrá de Tarragona si persiste la sequía y «en ningún caso» podrán esquilmar los pozos ni poner en peligro el suministro de la zona. Se ampliará la extracción de agua de cuatro pozos (sin la sal y la contaminación hallada en 1990) y se reforzará la red de canales hacia la costa.

Un euro por metro cúbico

A un precio de 11 por metro cúbico, toda esa agua costará 4,4 millones, el precio estipulado en estos casos. El agua de Tarragona, así como la que llegará en barco de Almería y otras zonas, completará el abastecimiento de los 400 municipios que dependen del sistema Ter-Llobregat.

Los pantanos de las cuentas internas de Catalunya están al 23%, la mitad que el año pasado y que la media de los últimos 10 años.

Demasiada sal en Santpedor

Cinco pozos de Santpedor (Bages) presentan índices demasiado altos de sal, según un informe del consistorio que ha analizado catorce pozos privados y municipales. El Ajuntament piensa que son cifras «escandalosas». Así, si el máximo permitido de cloruro se sitúa en 250 miligramos por litro, en unos de ellos llega a los 7.247. Lo mismo pasa con la conductividad. Frente a un tope de 2.500 microsulfatos por centímetro cúbico, en uno de los pozos la cifra se multiplica por nueve. Sólo tres de esos catorce acuíferos son útiles para consumo doméstico, aunque el Ajuntament de Santpedor espera recuperarlos si recibe una subvención de la Agència Catalana de l’Aigua.