Terapia de Wii para escolares pasivos
Varios chavales juegan a la consola en clase (Rafa Molina).
Aumentan su vocabulario con la videoconsola Wii, aprenden que en los deportes no siempre gana el más fuerte y hasta corrigen los dictados a través de un portátil gigante. No se trata de una utopía, sino de lo que hacen cada viernes una veintena de alumnos del instituto público Las Lomas (Alicante).

El objetivo de este refuerzo educativo, impulsado por el Ministerio de Educación y la Conselleria, es motivar a los chavales vinculados a situaciones de riesgo o marginación a que vayan a clase.

Para ello organiza sesiones de Wii «como premio a los que asisten regularmente», asegura el profesor Bernabé Álvarez (la videoconsola es suya), con las que incrementan su vocabulario, algo especialmente importante para los alumnos magrebíes (también hay muchos gitanos) con dificultades en el uso del idioma.

«Los chavales responden muy bien y están encantados», explica Álvarez, quien dice que el éxito también es de Juan David, un educador social gitano que trabaja en el instituto y «facilita el trabajo con las familias». Aunque no todo es videotecnología; a veces también recogen aceituna para que sepan lo duro que es el trabajo en el campo y les premian con una merienda.