Pueden tener más de 40 años y seguir cobrando una auténtica miseria. Son investigadores que se han formado en buenas universidades, que han hecho interminables carreras y que se han propuesto mejorar el mundo, pero que apenas pueden subsistir.

En Galicia hay actualmente cerca de 3.000 investigadores que están contratados en precario. Es decir, cobran unos 1.000 euros al mes y desempeñan las mismas funciones que el resto de investigadores.

Pese a que pueden sacar adelante grandes proyectos, sus contratos son de lo peor que existe en el mercado: alternan períodos con becas con contratos en prácticas que se van sucediendo continuamente y que pueden extenderse en el tiempo hasta 15 ó 20 años. Y es que un investigador puede tardar entre 15 y 20 años en estabilizarse laboralmente.

El portavoz de la Federación de Jóvenes Investigadores (FJI/Precarios) en Galicia, Jorge José Pérez Maceira, asegura que en esta comunidad los investigadores en precario están en las tres universidades (A Coruña, Santiago y Vigo) y también en centros asociados de la Xunta, en el Instituto Geológico y Minero o el Instituto Oceanográfico.

Maceira asegura que hay gente titulada haciendo las tesis doctorales en un departamento «que está en un laboratorio y tiene una beca o un contrato en prácticas, pero una vez que acaba la tesis, ya no hay ningún tipo de contrato», dice.

Lo que piden desde el colectivo, que trabaja a nivel nacional, es que se otorgue más estabilidad a estos profesionales. Aseguran que muchos de ellos, debido a las precarias condiciones de trabajo que sufren durante largos años, acaban abandonando una prometedora carrera investigadora.

«Así se produce la fuga de cerebros»

Las condiciones precarias y la falta de estabilidad laboral hacen que los investigadores precarios «las pasen muy crudas», no sólo al inicio de su carrera profesional, sino durante sus primeros 15 años de trabajo. Esto provoca que exista una enorme fuga de cerebros en Galicia, que prefieren emigrar a otros puntos de España, e incluso del extranjero, para obtener mejores condiciones y más reconocimiento. Las manifestaciones del colectivo son continuas para solicitar mejoras. La próxima, bajo el lema Otra investigación es posible, será el día 1 de marzo a las 12.00 horas en la Puerta del Sol de Madrid.