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Así lo ha explicado en rueda de prensa la consejera de Derechos Sociales del consistorio, Luisa Broto, quien ha detallado que estas ayudas son un instrumento para "hacer frente a situaciones sobrevenidas" de gastos relacionados con la alimentación, la salud, la vivienda, los suministros o la educación, que las familias, por su situación socieconómica, no pueden asumir en un momento determinado.

Además, estas ayudas contribuyen a hacer frente a situaciones de falta continuada de recursos mientras se buscan otro tipo de prestaciones, pensiones o rentas mínimas de inserción, ha dicho Broto, de forma que "permiten prevenir situaciones que conducen a la pobreza y la exclusión social, como la pérdida de la vivienda, la pobreza energética o la cobertura de necesidades básicas de alimentación".

Por otro lado, ha continuado, son un elemento de apoyo dentro de los procesos de inserción social y laboral ya que contribuyen a que las personas que las solicitan puedan entrar en procesos formativos y de búsqueda de empleo "al poder dar respuesta a esa necesidad puntual que de otra manera sería imposible".

En este punto, la consejera municipal ha subrayado la importancia de los itinerarios personales que se trabajan desde los centros municipales de servicios sociales, donde, en 2018, se han gestionado 6.848 solicitudes del Ingreso Aragonés de Inserción, una ayuda que concede el Gobierno de Aragón.

Otros de los programas que trabajan en esta línea son ZGZ Incluye y los convenios de inclusión sociolaboral en colaboración con diferentes entidades, en los que se han invertido más de tres millones de euros el año pasado.

DESGLOSE

Luisa Broto ha indicado que en 2018 se han concedido 19.165 ayudas de urgencia en concepto de alimentación y se ha contribuido a evitar 7.634 desahucios de vivienda, gracias al pago de deudas de alquiler e hipoteca, así como el corte de 3.426 suministro de luz y gas.

Además, como parte del Plan de Lucha Contra la Pobreza Infantil se ha apoyado a 2.254 niños y niñas con ayudas de comedor y material escolar y se han atendido las necesidades de salud -óptica, bucodental, ortopedia- de 1.723 personas.

El total de la inversión en ayudas de urgencia en 2018 ha sido de 9.647.966 millones de euros, lo que supone un incremento del 53,5 por ciento respecto al año 2014. En concreto, el presupuesto entre 2015 y 2018 asciende a 36.455.749 millones de euros, alcanzando las 131.461 ayudas concedidas.

De estos casi 36,5 millones, algo más del 50 por ciento -18.644.187 millones- han ido para ayudas de alimentación y 16.432.473 para el pago de vivienda. En el proyecto de presupuesto de 2019, hay una partida de 10 millones de euros.

La consejera municipal ha resaltado que estos datos reflejan que se ha podido cumplir el compromiso adquirido al llegar al gobierno de la ciudad de que el montante económico presupuestado para estas ayudas "responda a las necesidades reales" de forma que "no hubiera que tener que suplementar esta partida" porque "la proyección realizado ha sido correcta".

Según ha subrayado, esto es una "garantía" tanto para las familias y personas que "vayan a entrar en una situación de necesidad", como para los profesionales de los centros municipales de servicios sociales, que "pueden trabajar de manera continuada". También ha comentado que aunque se prorrogaran los presupuestos, estas ayudas están garantizadas porque son una prestación básica.

CRONIFICACIÓN DE LA POBREZA

La consejera municipal ha remarcado que "detrás de las cifras hay personas" y también ha apuntado que hay casos de trabajadores "precarios" que en algún momento necesitan una ayuda puntual. En este aspecto, ha reconocido que existe una cronificación de la pobreza ya que las ayudas en 2018 se han mantenido en cifras similares a 2017.

En este sentido, se ha referido al caso de un hombre que vive desde hace dos años en un trastero, según ha informado Heraldo de Aragón, una situación que ha dicho que era conocida por los servicios sociales puesto que gracias a la "solidaridad vecinal" se advirtieron de estos hechos.

Desde el centro municipal de servicios sociales del barrio se acudió a ese lugar para constatarlo y ofrecer sus servicios, si bien no hallaron a esta persona, aunque "dejaron referencia para que pudiera acudir" el centro, ha relatado Broto.

Sin embargo, ha continuado, esta persona no se ha puesto en contacto con ellos. "No sabemos si es una decisión personal o en qué situación está ahora", pero el centro municipal "tiene las puertas abiertas y espero que se solvente esa situación", que, por otra parte, "no es habitual, aunque nos preocupa que ocurra".

Broto ha comentado que los trasteros "no son lugares para vivir" y ha recalcado el esfuerzo del equipo de gobierno esta legislatura para hacer frente a las situación de infravivienda.

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