May podría contar con votos laboristas para el acuerdo del Brexit
May podría contar con votos laboristas para el acuerdo del Brexit EP

El Reino Unido se adentra en un terreno político "inexplorado" tras el rechazo del Parlamento al acuerdo del brexit que Theresa May pactó con Bruselas y después de que el Gobierno británico haya superado, además, la moción de censura que presentó justo después el partido laborista.

May tiene de plazo hasta el lunes próximo para presentar su plan b al divorcio con la UE, pero ese es solo un primer paso para intentar llegar a una solución. Los escenarios que ahora se abren son variados y abarcan desde unas elecciones anticipadas hasta una marcha atrás unilateral.

May presenta un nuevo plan

Al rechazar el acuerdo, la primera ministra está obligada a regresar a la cámara tres días después para exponer una nueva hoja de ruta. Previsiblemente, los diputados podrán debatir y enmendar esa propuesta, lo que les otorgaría cierto control sobre los siguientes pasos.

El Gobierno puede decidir someter a votación por segunda vez el acuerdo, confiando en que la presión por la falta de tiempo y de alternativas viables haga cambiar de opinión a los diputados. Si convoca otra votación, puede intentar reforzar el pacto con nuevas clarificaciones por parte de Bruselas sobre el mecanismo de salvaguarda para Irlanda del Norte, el punto más polémico.

Elecciones generales anticipadas

May ha insistido hasta ahora en que no planea dimitir ni convocar unos comicios adelantados. En diciembre, ganó por 200 votos frente a 117 una moción de confianza interna como líder del Partido Conservador, y no puede ser sometida otra vez a ese proceso en los próximos 11 meses. Además, su Gobierno ha superado la moción de censura que Jeremy Corbyn, líder del partido conservador, presentó justo después del rechazo en el Parlamento al acuerdo del 'brexit'; de haberla perdido, el proceso podría haber desembocado en unos comicios y en el cambio de primer ministro.

Renegociar el acuerdo

Corbyn se ha mostrado siempre partidario de renegociar el acuerdo, aunque la UE ya dijo que no reabriría las conversaciones. El líder laborista defiende una "nueva unión aduanera en la que los británicos puedan decidir sobre futuros acuerdos comerciales (con terceros países), que mantenga una sólida relación con el mercado único y garantice que el Reino Unido mantiene el ritmo en cuanto a derechos y estándares".

Segundo referéndum

Unas 700.000 personas se manifestaron en Londres en octubre en favor de un segundo referéndum. En el primero, celebrado en junio de 2016, el 51,9% de los votantes se decantó por la salida de la UE. Ni el Partido Conservador ni el Partido Laborista respaldan por ahora otro plebiscito. Si el Parlamento rechaza de nuevo el acuerdo, puede renovarse la presión para convocarlo, ante el temor a un "brexit" abrupto.

Organizarlo requiere aprobar una ley específica y dar tiempo a una campaña de unas diez semanas. Sería necesario asimismo determinar la pregunta que se trasladaría a los ciudadanos, que podría referirse únicamente a los términos del acuerdo del Gobierno o bien incluir la opción de permanecer en la UE.

Posponer el 'brexit'

Tanto unas elecciones como un referéndum requerirían previsiblemente posponer la fecha de salida de la UE. Londres puede pedir una extensión del periodo de negociaciones bajo el amparo del artículo 50 del Tratado de Lisboa, para lo cual necesita el visto bueno de los 27 socios comunitarios restantes. Una de las dificultades de ese escenario son los comicios europeos previstos entre el 23 y el 26 de mayo.

Bruselas prevé que el Reino Unido estará para entonces fuera del bloque, por lo que el Parlamento Europeo reducirá su número de escaños y distribuirá algunos de los que dejarán vacantes los británicos entre otros países. Un retraso de unos tres meses permitiría que el 'brexit'se ejecutara antes de la primera sesión del Parlamento Europeo tras los comicios, en julio, mientras que una extensión más larga complicaría el encaje legal del Reino Unido en el bloque comunitario.

Cancelar el 'brexit'

Una sentencia del Tribunal de Justicia europeo permite a Londres revocar de forma unilateral la notificación con la que inició el proceso de salida de la UE, en marzo de 2017.