Real Chancillería de Granada
Real Chancillería de Granada EUROPA PRESS

La Sección Segunda de la Audiencia de Granada tenía previsto acoger este lunes el juicio contra estas cuatro personas, que se enfrentaban a una petición fiscal inicial de seis años y medio de cárcel por un delito de integración en grupo criminal y otro de robo continuado con fuerza en casa habitada.

No obstante, la sesión ha arrancando sólo para dos mujeres que en el momento de los hechos mantenían una relación sentimental con los otros dos acusados, que están ilocalizables.

Las dos féminas se encontraban en las viviendas de Las Gabias donde en febrero de 2014 se localizaron los objetos que la banda había ido acumulando de la treintena de asaltos llevados a cabo entre noviembre de 2013 y marzo de 2014 en domicilios de Santa Fe, Cenes de la Vega, Las Gabias, Otura, Alhendín, La Zubia, Gójar, Gabia y Cúllar Vega.

No existen pruebas de la participación de ambas en los robos, pues fueron detenidas cuando se registraron los domicilios donde residían con los otros acusados, por lo que la Fiscalía ha decidido retirarles los cargos, según ha informado a Europa Press el abogado que ha ejercido la defensa de una de ellas, Emilio Garrido.

El resto de acusados están declarados rebeldes y sobre ellos pesa una orden de busca y captura, de forma que cuando sean localizados se celebrará el juicio contra ellos.

Esta banda perpetró al menos una treintena de robos entre noviembre de 2013 y marzo de 2014. Los acusados estudiaban primero los objetivos de los futuros robos, normalmente casas unifamiliares y adosados de urbanizaciones de la periferia de Granada que daban a descampados o zonas poco transitadas, a fin de evitar ser descubiertos, y que no solían contar con sistemas de seguridad.

Sorteaban vallas, muros o tapias hasta patios o zonas traseras y desde allí accedían a las plantas superiores por farolas, pérgolas u otros elementos constructivos. Una vez en las terrazas, solo tenían que abrir puertas correderas o pestillos para entrar. Algunas veces, también tenían que arrancar rejas o forzar barrotes.

En la mayoría de los casos eran los domicilios habituales de las víctimas. Los supuestos ladrones controlaban sus horarios, desplazándose en grupos de dos o tres personas.

El botín de los robos, como dinero en metálico, joyas, dispositivos tecnológicos y televisiones de alta gama, entre otros productos, era almacenado en dos viviendas de los acusados en un bloque de Las Gabias.

No obstante, en algunos de los asaltos los acusados dejaron huellas de pisadas con zapatillas deportivas que han servido a los investigadores para su identificación. Luego, a raíz de una reyerta con arma de fuego en el bloque entre los miembros del grupo, en febrero de 2014, la Guardia Civil pudo entrar y registrar las viviendas en las que almacenaban los objetos robados.

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