El hermano de Laura Sanz, la española de 38 años que falleció este sábado en la explosión de gas de París, ha denunciado el abandono por parte de la Embajada tras el suceso. "Mis padres estaban allí en el hospital y no había nadie con ellos, ningún intérprete", ha dicho.

La familia se enteró de la tragedia por los medios de comunicación. Además, la investigación del accidente que se está llevando a cabo en la capital parisina podría demorar más el proceso de repatriación del cuerpo, que puede tardar hasta 10 días. "Estamos de cuerpo presente, pero de alma no estamos", indica el hermano de la fallecida, muy afectado.

Laura, que vivía en el municipio toledano de Burguillos, había viajado a París junto a su marido para pasar el fin de semana. Él la había sorprendido con este viaje romántico a la capital francesa: "Era un regalo sorpresa que le había hecho su compañero, un regalo sorpresa, y habían dejado aquí a los niños", declara José Castro, alcalde de esta localidad de 3.200 habitantes.

La pareja se alojaba en un hotel justo enfrente de la panadería donde tuvo lugar la explosión.

Luto oficial en Burguillos

"En el barrio estamos destrozados, es un palo gordísimo", apunta un vecino de la víctima. El Ayuntamiento ha decidido declarar este lunes día de luto oficial y colocará un libro de condolencias en la casa consistorial para que los vecinos y amigos de la familia de Laura expresen allí su sentimiento. Este libro será entregado después al marido y a sus tres hijos, dos niños y una niña de 10, 5 y 3 años.