Ocho mil trabajadores empiezan el año con la amenaza de expedientes de regulación de empleo (ERE) y, por tanto, con su futuro laboral pendiente de un hilo. Estos despidos colectivos afectan a diferentes sectores: desde fabricantes de coches a empresas del sector de las telecomunicaciones, bancos...

Sin ir más lejos, esta semana Vodafone España comunicaba un procedimiento de despido colectivo que afectará a un máximo de 1.200 trabajadores de los 5.100 que tiene en plantilla, alrededor del 24%.

También CaixaBank tiene previsto despedir entre 2.000 y 2.500 trabajadores en un ERE del que dará a conocer, el próximo 17 de enero, el número exacto de afectados, medidas y causas que lo justifican.

Por otro lado, el fabricante estadounidense de aluminio Alcoa amenaza con cerrar las plantas de Avilés y A Coruña, lo que pondría en peligro la continuidad las 686 personas que trabajan en esas factorías.

Estas son las consecuencias de los ajustes de sectores que necesitan un cambio, tal y como señala el economista José Moisés Martín Carretero: "Son ERE de aquellas empresas que no tienen la capacidad de competir que están teniendo otras porque la destrucción de empleo que se está viviendo en estas empresas se está generando en otras".

La banca ha perdido, desde que comenzó la crisis, cerca de 90.000 empleos. El reto al que se enfrenta ahora este sector es la digitalización. Este es uno de los casos concretos que se explican en sí mismos, ya que "no tiene que ver con la demanda interna, tiene que ver con que (estas empresas) no son competitivas en el mercado global y esto hace que sea muy difícil mantener esos puestos de trabajo", explica Martín Carretero.

Sin embargo, hay otros sectores, como el automovilístico, que preocupan más, apunta el experto. "La demanda global de automóviles no es suficientemente robusta, por lo que el empleo en España y en nuestras exportaciones se van a ver perjudicados".

Es el caso de Ford, que avanzó esta misma semana un recorte de personal en Europa, sin especificar cifras concretas ni si afectaría directamente a la planta que la compañía tiene en Almussafes, en Valencia.

Las causas se encuentran en el contexto internacional, prosigue Martín Carretero: "El comercio internacional se está colapsando por la guerra comercial entre China y EE UU, que todavía está sin resolver, y hay incertidumbres en torno a la salida del Reino Unido", aclara.

Estas incertidumbres van en consonancia con un menor crecimiento en todo el mundo, según el economista. "Los años de crecimiento que vienen no van a ser los que nos saquen de los problemas que tenemos, sino que vamos a tener que actuar directamente sobre ellos". No obstante, asegura que "en ningún caso, esto significa que estemos a las puertas de ningún tipo de recesión".

Según los expertos, la economía española creará empleo y crecerá por encima del 2%, una cifra que coincide con las previsiones del Gobierno, que ha rebajado sus cálculos hasta el 2,2% para 2019.