Isabel Pantoja vuelve a reaparecer públicamente.
Isabel Pantoja vuelve a reaparecer públicamente. ARCHIVO

Empieza el nuevo año confiando en que, por fin, la moneda ha dado la vuelta: Isabel Pantoja desafía al 2019 con la total seguridad de que las ofertas profesionales que están sobre la mesa acabarán materializándose.

No solo su esperada vuelta a la tele como jurado de un programa musical de talentos, sino también su regreso a los escenarios. El mismo que tuvo que posponer por el delicado estado de salud de su madre, a la que está entregada en cuerpo y alma. Es a ella a quien dedica gran parte de su tiempo mientras su hermano Agustín estudia, con exigente profesionalidad, cada uno de los proyectos que llegan hasta él.

Acierta, reconoce el éxito a la primera y es ávido en las negociaciones. Aunque muchos le tachen de tétrico o tenebroso, el hermano de Isabel Pantoja es su mejor valedor. Ni manda ni ordena, pero sí aconseja con atino y sabiduría. Es por eso que ha querido, por ejemplo, involucrarse al máximo con el biopic que se prepara sobre su vida.

Los Pantoja son también productora del serial, de trece capítulos, al que se unirá una empresa de sello internacional. Además del triunvirato formado por Isabel Pantoja, BTF Media y Sony Music, también participará una nueva productora con la que pretenden lanzar el proyecto al otro lado del charco.

A falta de desenmarañar algunos problemas de última hora –que todos confían en poder solventar de la mejor manera–, está previsto que se anuncien fechas y más novedades durante el mes venidero. Seguramente será un gran éxito, como también lo fueron los documentales que los mismos creadores realizaron sobre Juan Gabriel o Maradona.

A pesar de que su madre se ha convertido en su mayor preocupación, Isabel Pantoja es optimista frente a la adversidad. Además, disfruta de una luna de miel con su hija Isa, con la que ha conseguido recuperar confianza, respeto y lealtad. En contra de lo que muchos imaginan, no le guarda rencor por desplantes pasados. Isabel perdona sin miedo a la reiteración, tal vez porque es consciente de que la vida, más tarde o más temprano, acaba dándole la razón.