Imagen de archivo de una manifestación contra la violencia machista
Imagen de archivo de una manifestación contra la violencia machista. EFE

Este 2018 arroja, de nuevo, un trágico balance de la violencia machista en España, con al menos 47 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, y 39 menores de edad huérfanos por esta barbarie.

La cifra oficial de la peor consecuencia de la violencia de género, el asesinato, la contabiliza el Ministerio de Igualdad. En su página web cifra en 975 las mujeres asesinadas en los últimos 16 años. Fue la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, a petición de las organizaciones feministas, quien decidió este año incorporar la estadística global el dato de las fallecidas desde que se empezó a contabilizar, en 2003, con el objetivo de dar la dimensión real de la tragedia.

La última víctima de 2018 se corresponde con una mujer asesinada en Barcelona el pasado 15 de diciembre. La víctima no tenía hijos menores de edad. La primera que murió asesinada este año por su marido fue Jennifer Sofía Hernández Sala, de 46 años, de dos puñaladas en Los Realejos (Tenerife). Estaban en trámites de separación.

El año anterior, en 2017, fueron 51 las asesinadas, en tanto que en 2016 fueron 49; en 2015, 60; en 2014, 55; en 2013, 54; en 2012 52; en 2011, 62; en 2010, 73; en 2009, 56; en 2008, 76, el más trágico; en 2007, 71; en 2006, 69; en 2005, 57; en 2004, 72; y en 2003, 71.

Por Comunidades Autónomas, Andalucía concentra el mayor número de feminicidios dentro de la pareja. Uno de cada cuatro (12, en total) ocurrieron en esa región. Le siguen los 7 asesinatos machistas contabilizados en Cataluña, cinco en Madrid o los tres de Aragón y Asturias.

El Ministerio recoge en su estadística que treinta de las mujeres eran de nacionalidad española y 17 extranjeras, un porcentaje similar en el caso de los agresores. La mayoría de ellas todavía convivía con su asesino (30), mientras el resto estaba en situación de fase de ruptura o eran exparejas.

Las asesinadas en 2018 tenían entre 41 y 50 años (17) en su mayoría. Pero doce de ellas tenían en tre 31 y 40 años. Una acababa de cumplir la mayoría de edad y otra tenía más de 85 años.

Una de cada tres asesinadas había interpuesto una denuncia previa contra su asesino (14). De ellas, cuatro decidieron no continuar el proceso después. A dos de las fallecidas se les negó la solicitud de medidas de protección. Cinco de ellas murieron porque el asesino quebrantó la medida de alejamiento. Trece de ellos intentaron suicidarse después de matar a sus parejas o exparejas. Siete lo consiguieron.

Uno de los días de en los que la violencia de género mostró en este año ya viejo su cara más atroz fue el 25 de septiembre cuando en menos de 24 horas, dos niñas fueron asesinadas por su padre con el fin de hacer el mayor daño posible a la madre de las pequeñas, y dos mujeres perdieron la vida a manos de sus parejas.

La Delegación del Gobierno para la Violencia de Género ha anunciado como novedad para 2019 la introducción de una nueva estadística en la que contabilizar todos los asesinatos machistas, independientemente de la relación entre el agresor y la víctima. En esta nueva estadística sí entrarían, por ejemplo, casos como el asesinato de la profesora Laura Luelmo.

La recogida de estos datos la dictaminó el Pacto de Estado en materia de Violencia de Género y es una de las recomendaciones del Convenio de Estambul.

Al margen de las mujeres asesinadas, se cuentan por miles las víctimas de violencia de género. Así, el programa VioGen, el sistema de seguimiento integral de los casos, tiene incluidos, a fecha de 30 de noviembre, 525.830 casos, 57.096 de ellos activos; de ellos, 16 son de riesgo extremo, 183 alto y 5.478 medio.