Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler
El escritor Mario Vargas Llosa y su pareja, Isabel Preysler, asisten a la inauguración de la temporada en el Teatro Real, que ha comenzado con la ópera Roberto Devereux, de Donizetti. EFE/Chema Moya

Suenan campanas de boda. Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa forman una de las parejas más estables de la famosfera. Nadie pensó que su idilio, que nació en la clandestinidad, se fuera a convertir en un romance a prueba de bombas. Tanto es así que, a pesar de que los protagonistas divagan cuando se les pregunta, me aseguran que la pareja prepara contraer matrimonio en el segundo trimestre del próximo año.

Isabel despista en público –y lo seguirá haciendo por cuestiones comerciales o empresariales-, pero en privado ya ha deslizado que sus intenciones reales pasan por oficializar su relación. No se siente incómoda en un noviazgo sin etiqueta, pero sus principios conservadores no casan con la realidad que afronta en la actualidad: "no habrá confirmación hasta que llegue el momento adecuado para hacerlo", me dice quien conoce bien el desarrollo de los acontecimientos.

Lo que sí tienen claro es que no será una celebración excesivamente multitudinaria y que los detalles serán explicados a través de la revista de cabecera. No habrá excesivas concesiones a los periodistas que acudan a los eventos de los que serán imagen precisamente para subrayar la importancia del acto.

Además, es evidente que Isabel suele portar la batuta. Aunque Mario está muy habituado a los medios de comunicación, no se maneja bien cuando le interceptan para hacerle preguntas sobre su vida privada. Por eso Preysler responde (más bien susurra), con pocas pero estudiadas palabras. A fin de cuentas, la reina de corazones lleva más de treinta años dosificando sus alegrías y quebrantos como metodología perfecta para la supervivencia.

Quién no debe preocuparse por el vestido –porque no será invitada- es Patricia Llosa. La ex mujer del escritor, que es conocedora de las intenciones, no se opone pero sí considera que, de producirse, sería una rotunda equivocación. Aunque su relación ha mejorado en los últimos tiempos, todavía no han conseguido olvidar los episodios más dolorosos.

Buscando un futuro mejor

Kiko Rivera afronta con energía deslumbrante su nuevo proyecto profesional en televisión. Está convencido de que participar junto a su mujer, Irene Rosales, en el nuevo formato de convivencia va a despejar todas las dudas acerca de su entredicha fidelidad. Aunque no harán vida marital expresa por respecto a sus respectivas familias.

Kiko considera que la aventura televisiva que afrontará desde mediados del mes de enero va a ser un revulsivo de popularidad e imagen, por lo que no ha tenido inconveniente en retirar las demandas contra la cadena que emitirá el concurso y que, en el mejor de los escenarios, podrían haberle reportado un millón de euros en indemnizaciones. Su fin es tener buena relación con los medios de comunicación, evitar las enemistades y, por supuesto, los conflictos judiciales. Le saldrá a cuenta.

Kiko podría embolsarse cuarenta mil euros semanales por exponerse en la casa de cristal, y algo más de cien mil euros si consigue alzarse con el premio final. Una cantidad final superior al medio millón de euros y que le servirían para cumplir el verdadero objetivo: dar el salto profesional a Estados Unidos y establecer, de forma definitiva, su residencia allí. Es una decisión meditada y consensuada con las personas más importantes de su vida, entre las que se encuentra su madre, Isabel Pantoja, que entiende la ambición profesional de su hijo y le anima a cumplir su sueño.

Ya hay fecha...

Será el próximo 4 de marzo cuando Julio Iglesias tendrá que comparecer en el juzgado número 13 de Valencia para declarar en el juicio que le enfrenta a Javier Santos, el joven valenciano que reclama su paternidad. Según he podido saber, la noticia ha caído como un jarro de agua fría en el entorno del cantante, que esperaba con total seguridad que la acusación no prosperara. En el otro lado de la moneda, Javier no puede ocultar su satisfacción. "Estoy contento, aunque soy consciente de que ahora alegará que no puede presentarse en esa fecha y se alargará el procedimiento", dice a 20minutos en sus primeras declaraciones tras conocerse la noticia.