Daniel Bernabé
El periodista y escritor Daniel Bernabé. ENRIQUE CIDONCHA

Del marxismo al capitalismo, de la lucha de clases a la cultura identitaria, de la colectividad al individualismo... unos conflictos culturales que sin duda mantienen fragmentada a la sociedad y que preocupan a Daniel Bernabé. El autor de La trampa de la diversidad asegura que ésta rompe la acción colectiva y cimenta la división social y el neoliberalismo. Critica a la izquierda desde la propia izquierda.

¿Cuál es la trampa de la diversidad?
Este libro trata de cómo ha cambiado nuestra relación con la política en los últimos 40 años. Antes era grupal y de clase; ahora, individual y aspiracional.

Su libro es una enmienda al individualismo. Pero, ¿acaso no han sido individuos quienes han hecho avanzar el mundo?
No. Eso es lo que a la hegemonía cultural dominante le interesa que pensemos. Desde pequeños nos han educado en la biografía de los grandes hombres... pero al final, la historia del ser humano es la historia de la lucha de clases. Las grandes figuras son la guinda del pastel, pero lo que cambia la historia son los sistemas económicos. Vivimos un momento de sobrerrepresentación de las individualidades identitarias. El nazismo habría ocurrido igualmente sin Hitler...

Explica en el libro que la arquitectura es el espejo de la sociedad en la que vivimos. ¿Es el urbanismo de Carmena la nueva expresión del poder?
Es una nueva expresión de la debilidad del poder político. La izquierda ha olvidado cómo cambiar el sistema económico. Ha olvidado cómo se hace. Ahora adapta su política a lo existente cuando antes lo cambiaba. Lo que le queda es influir en algunas facetas de la sociedad: urbanismo, desarrollo sostenible... todo etiquetas publicitarias para fingir simbólicamente que su política sigue siendo progresista. Como por ejemplo, la Gran Vía. Carmena me parece una señora muy de orden y muy conservadora.

¿Es el neoliberalismo la nueva palabra del diccionario de izquierdas para referirse a capitalismo?
El neoliberalismo es una etapa del capitalismo donde éste ha perdido cualquier anclaje con su función social. Cuando un sistema económico solo beneficia a una pequeña parte de la población, se niega a sí mismo. Las diferencias sociales han crecido tanto que la sociedad está mucho más dividida que hace 40 años: quien nace de clase trabajadora se queda de clase trabajadora toda la vida.

¿Quién es más neoliberal, Casado o Rivera?
No sabría decirte. La pregunta es cuál de los dos va a respetar los sistemas morales europeos mínimos, porque Rajoy era un político de la antigua usanza que nunca habría jugado con el miedo a la inmigración para ganar un puñado de votos. Rivera surgió para frenar a Podemos y al ambiente de irreverencia social que había hace cinco años. Casado representa al aznarismo dentro del Partido Popular. El problema ahora es que existen tres partidos de derechas (PP, Ciudadanos y Vox) que compiten para ver quién la dice más gorda, y una izquierda especialmente acomplejada.

¿Quiénes son actualmente la clase trabajadora: los mileuristas?
En España hay muchas personas de clase trabajadora que no se perciben como tal, porque ha habido un esfuerzo consciente para diluir la identidad de clase. El comerciante que gana 5.000 euros al mes y una chica que dobla camisetas en Zara se consideran de la misma clase media. En casi todos los países occidentales se ha intentado atomizar y destruir la clase trabajadora para evitar un sujeto político trasformador.

¿Ha traicionado Pablo Iglesias a la clase trabajadora con su chalet?
No. A mí no me gusta usar ese tipo de palabras. Aunque en el terreno simbólico es un desastre -determinadas presiones le han llevado cada vez más cerca de ciertos círculos que hacen que no vea lo que está haciendo-, en la realidad es política y económicamente inane que se compre un chalet. La relación del político no tiene por qué ser ejemplificante.

Afirma usted que la clase social escinde la unidad de las mujeres, de los gays y de los inmigrantes. Incluso asegura que un gay debe reconocer su identidad de clase antes de enfrentarse a los problemas...
Al final, la cartera pesa más que la identidad. Patricia Botín se declara a sí misma feminista pero cuando tenga que elegir entre los intereses de su banco y los de las mujeres, elegirá los de su banco.

¿Cómo se desactiva 'la trampa'?
No tengo ni idea. La clave está en ver que la relación con la política tiene que empezar a ser más vivencial y no tanto declaracional. Ahora somos lo que somos en base a lo que decimos y antes éramos lo que hacíamos. Tenemos que vivir la política no como un producto que compramos para fomentar la identidad, sino algo que sirve para cambiar cosas.