James Mattis, secretario de Defensa de Estados Unidos.
El secretario de Defensa de EE UU en su comparecencia durante la reunión de los ministros de Defensa de la OTAN. EFE

Desde que Donald Trump ocupó la presidencia de Estados Unidos, el 20 de enero de 2017, la administración del país se ha visto plagada de entradas y salidas de altos cargos y asesores, convirtiendo su presidencia en la que más bajas ha experimentado.

La última de estas salidas ha sido la del secretario de Defensa James Mattis, apodado "Perro Loco", que llega tras varios meses de desencuentros con el magnate; de hecho, Trump llegó a referirse a él como "una especie de demócrata" e, incluso, circulaba entre fuentes cercanas a la Casa Blanca el mote de "Perro Moderado".

Curiosamente, la discordancia entre el general y el presidente ha venido por las ideas mucho más diplomáticas del primero, que lejos de ser seguidor de la agresiva política exterior de Trump ha buscado más bien evitar las confrontaciones internacionales, y que presenta su renuncia tras la decisión de retirar las tropas norteamericanas de Siria.

Despidos, ceses y dimisiones

Antes de él, le tocó el turno a Mira Ricardel, asesora adjunta para la Seguridad Nacional, quien al parecer se enfrentó a la primera dama en las negociaciones sobre el viaje de esta última a África el pasado octubre, y el uso de recursos gubernamentales para el mismo. Finalmente, la portavoz de la Oficina de la Primera Dama declaró públicamente que Ricardel "no merecía más el honor de trabajar en la Casa Blanca".

A comienzos de noviembre, la Casa Blanca sufrió una de sus más notables bajas: la del Fiscal General Jeff Sessions, uno de los personajes claves en la cristalización política del discurso antiinmigración de Trump. Su caída vino condicionada por la investigación acerca de la intervención rusa en apoyo de la campaña del Presidente, de la que Sessions se inhibió ante la presión mediática, ya que se conoció que había ocultado reuniones con el embajador ruso.

La expulsión de Sessions de entre las filas del Ejecutivo venía precisamente precedida por la salida de James Comey del puesto de director del FBI, como resultado del enfrentamiento que supuso esta investigación con el mandatario Republicano. El presidente justificó su despido asegurando que "no estaba haciendo un buen trabajo" y explicó: "Me dije a mi mismo: ¿Sabes? Esta cosa de Rusia es una historia inventada, una excusa de los demócratas por no haber ganado unas elecciones que deberían haber ganado".

Steve Bannon, quien fuera uno de los consejeros preferidos del magnate y el jefe de estrategia de la Casa Blanca, fue despedido por aparecer en una entrevista criticando algunos aspectos de la gestión Trump, en un episodio llamativo dada la anterior cercanía de Bannon con el presidente. Desde entonces, y tras volver brevemente a su anterior trabajo en Breitbart News, se ha convertido en un importante impulsor de movimientos de extrema derecha en Europa, como el Frente Nacional Francés, el partido Alternativa para Alemania o la formación española Vox.

Más bajas anunciadas

Además de ellos, han abandonado las filas del ejecutivo otros como Scott Pruitt (director de la Agencia de Protección Ambiental), H.R. McMaster (asesor de Seguridad Nacional), David Shulkin (secretario de Asuntos de los Veteranos) Rex Tillerson (secretario de Estado), Nikky Haley (embajadora de EEUU ante la ONU) Andrew McAbe (director adjunto del FBI) Tom Price (secretario de Sanidad) y están anunciadas para el final de este año las bajas de Ryan Zinke (secretario de Interior) y John F. Kelly (secretario de Seguridad Nacional).