Alfred García: "Me gustaría vivir como Bob Dylan, siempre 'on the road'"

  • El catalán publica '1016' (Universal), su primer disco después de 'Operación Triunfo'.
  • "La fama es un precio a pagar pero ahora ya soy invencible, tengo el arma para vivir tranquilo".
  • "Quien quiera hacer fotos que las haga, pero la educación se la tienen que hacer mirar".
El cantante y compositor Alfred García.
El cantante y compositor Alfred García.
JORGE PARÍS

Como demostró en sus meses dentro de Operación Triunfo 2017, Alfred García ordena sus pensamientos en pentagramas. No sorprende pues que su primer disco, 1016, sean 16 temas donde funde a Bowie con Leiva y Bob Dylan, sus sentimientos y el ansia de madurez.

Lo primero que llama la atención del disco es su absoluta producción, muy trabajada. ¿Era lo que buscaba?

Sí, que sonara lo que yo tenía en la cabeza. A veces transmitirlo a nivel de instrumentos cuesta, pero estuve buscando productores (hablando con Carlos Raya o Leiva) y al final descubrí a un productor que no conocía, Alfred García. Me atreví y ha salido esto.

Ha dicho que ya compone para el próximo disco: ¿no le asusta saciar?

Pero tardará en venir [risas]. Yo no paro de componer, es mi forma de explicar lo que siento, de curarme.  Mi manera de vivir.

¿Curarse de qué?

Hay quien va a psicólogo, quien se lo explica a sus amigos y yo hago canciones.

Lo preguntaba por si se ve componiendo para otros dentro de unos años.

En ello estamos, pero aún no se puede decir a quién [risas]. Está siendo un honor componer para otra gente.

Otra de las cosas que llaman la atención de 1016 es su oído musical.

Yo empecé como buen chaval de tres, cuatro año que tenía como referentes a la primera generación de Operación Triunfo: Bisbal, Bustamante y todos ellos. Pero crecí y descubrí grupos como Nirvana o Guns'n'Roses. Y entonces llegué a una canción, Knockin' On Heaven's Door y ahí ya escuché a Bob Dylan o a Leonard Cohen, de quienes me extendió la idea que yo tenía mi tío, David Castillo, periodista y biógrafo de Dylan. Y también otros artistas como Sabina. Y a nivel de show, uno de mis mayores ídolos es Michael Jackson. Así que entre él, Nick Cave, Cohen, Dylan y Sabina está el nivel al que aspiro a llegar en mucho tiempo.

Hasta la portada tiene un toque glam a lo Bowie o T.Rex.

Sí, Marc Bolan. Me flipa.

Parece que ha picoteado de Leiva, del propio Bowie, habla de Chet Baker o McCartney en las canciones, menciona a Michael Jackson, Pavarotti y en las canciones en inglés se nota la mano de Ed Sheeran o Sam Smith.

De todo ese picoteo del que hablas, de cantautores actuales o del siglo pasado, de músicos de jazz y de cantantes folk y guitarras rock, salgo yo. Al final, ese es mi estilo y no entiende de etiquetas. No sé definirlo, porque se define solo en las canciones que he hecho.

¿Pretende evolucionar con sus canciones?

Totalmente. Estilísticamente, a nivel musical, creo que voy a progresar hacia algo mucho más épico por las canciones nuevas que estoy componiendo. Pero este álbum es más de cantautor, canciones desnudas y sin techo y, sobre todo, de generosidad y sinceridad. Son dieciséis temas en los que hablo casi explícitamente de lo que me ha pasado en este último año y medio.

¿Se ve haciendo discos más vanguardistas, más experimentales?

Admiro mucho a los artistas como El Niño de Elche, C. Tangana, Raúl Refree o Rosalía porque es gente que realmente ha tenido la forma de mostrar de manera masiva que lo alternativo tiene una calidad especial y un público. Una manera de explotar el mainstream. Me encantaría producir para alguien alternativo.

¿Quiere abarcarlo todo?

Sí. Yo no soy un cantante de pop ni de rock, soy músico.

El videoclip tiene continuas referencias a quién es musicalmente hablando.

He tenido la suerte de conocer gente muy mágica, como Geoffrey Cowper, que es el director y mi antiguo profesor de cine. Mi mánager es otra antigua profesora de producción audiovisual de videoclip y de música aplicada al cine. La banda que llevo son colegas de toda la vida. O ahora lo son [risas]. Hay gente que conozco desde hace 7 años. Todo el equipo son familia y amigos. Me gusta rodearme de gente que me pone los pies en el suelo, que tienen fe en mí porque siempre la han tenido. Y porque yo tengo fe en ellos.

¿Cómo ha conjugado su yo pre-OT y el de después?

Si alguien tenía alguna duda de cómo era en OT, ahora ya saben cómo soy, qué hago. Alfred es eso, un chaval que se pone en un piano y no para de componer, crear, cantar lo que le gusta. Sin ningún miedo a acertar o fracasar, porque mientras se equivoque para los demás pero para él sea un acierto, podrá morir tranquilo.

¿Cuesta quitarse el sambenito de OT?

No, es una medalla. Todos hemos salido ganando de ahí. Quiero decir: nosotros hemos aportado a OT y OT nos ha dado cosas a nosotros.

¿Pesa la fama de alguna forma?

La fama me pesaría si fuera famoso por vender mi vida o por defraudar a Hacienda [risas]. Pero está bien ser famoso por la música que hago.

¿Y cuáles son las diferencias entre el Alfred de antes y el de ahora?

El Alfred de ahora ha superado a nivel privado y a nivel público todas las emociones que podía superar. Digamos que ahora ya soy invencible, ya tengo el arma secreta para poder vivir tranquilo. La fama es un precio a pagar, un peaje, que tiene todas las cosas buenas del mundo, pero donde tu privacidad se queda atrás. He aprendido a vivir con ello y estoy contento, creando como un loco. La música me pierde, es mi amante más celoso y requiere todo mi tiempo porque es mutuo.

¿Cree que volverá a tener la libertad de antes?

Más aún. Pero tengo que ser realista. Tengo una vida privada: tú no sabes con quién fui ayer al cine o con quién cené. He encontrado el equilibrio en mi vida.

A eso no enseña la Academia, al tratamiento mediático de la vida privada.

Deberían enseñarlo, deberían poner una persona que diese una masterclass sobre eso, porque hay gente que se puede perder en el camino. Y perderse es muy arriesgado. Si te pierdes y estás en el camino del show business y la prensa puedes acabar quemado. Yo he tenido muy buenos amigos y me dejo ayudar.

¿Lo dice por sus excompañeros?

Lo digo porque hay gente que me pide ayuda. Yo no sé quién se ha perdido o no. Quien me ha querido explicar qué es de su vida me lo ha explicado, pero yo no me canso de ayudar a gente que me dice "no sé por dónde tirar" o "no sé qué hacer ahora".

Ha dicho que este es el disco que imaginaba que haría. ¿No ha sentido la presión?

No, porque como estoy loco... [risas] Para mí, la presión... ya te vendrán los palos. Quiero decir, yo tengo claro que lo que hago es bueno porque es lo que quiero hacer. Me lo curro, no tengo miedo. Es lo que se me da bien hacer. Como el zapatero que dice "voy a hacer el mejor zapato del mundo". Pues hay que intentarlo.

¿De qué habla 1016?

De amor como la línea que lo une todo, habla de amistad, de desamor, de volver a empezar, de las primeras veces... de dejar lo malo atrás y del renacimiento a nivel musical.

1016 plantea casi un viaje personal en el que algunas paradas son sentimientos. Y están en el mapa: Barcelona, Londres, Madrid, Sevilla, Marte...

De hecho, Londres es un poco el pasado, una historia de amor que sucedió hace dos años y medio en un viaje en el que acabó una relación de pareja pero en el que empezó una amistad y un buen recuerdo; Marte es el futuro, ese nuevo planeta que está por descubrir; Barcelona habla de cuando iba a salir de la Academia a pasear por sus calles; Madrid habla sobre lo bonita que es esta ciudad [risas]; y Sevilla sobre lo triste que es estar en una ciudad y no verla. Hago una comparativa con esas personas que queremos tanto pero que no podemos estar para ellas o viceversa. Ese es el viaje. Intensito, ¿eh? [risas].

Un profesor ha usado sus versos para enseñar recursos poéticos. ¿Cómo llega a la letra?

Me inspiran las personas, las reacciones humanas, las situaciones cotidianas, los pequeños gestos de amor. Las letras me salen del corazón, de una forma casi innata. No creo que las canciones se escriban sino que ya están creadas, lo único que necesitan es un cantante que las pueda escribir. Es algo más del universo, que somos simples altavoces.

Ha usado tres idiomas: inglés, español y catalán.

Eso también es algo casi divino [risas].

¿Pero los idiomas crean barreras o las derriban?

Esto viene de la Torre de Babel, en la Biblia, Dios creó los idiomas como un castigo, entre comillas, y dijo "ahora os jodéis y os aprendéis a entender entre vosotros en los diferentes idiomas". Pero yo lo utilizo como una manera de decir que puedo expresarme en tres idiomas. Imagina que disco más abierto y qué pocas barreras. He vuelto a hacer cantar a Love of Lesbian en inglés. O blues a Carlos Sadness. O en catalán a Amaia [risas].

Esto me sirve para preguntarle por las colaboraciones.

Fue muy divertido. Las tardes que pasamos en verano componiendo en casa de Carlos, con los gatos y su pareja, que nos tenían que aguantar todo el día. A Pavvla quería darla a conocer porque tiene un talento increíble. Por otra parte, Love of Lesbian. Santi [Balmes] es un amor, Juli [Saldarriaga] también y, a veces, hay tensión sexual, pero entre nosotros lo que había tensión musical, que queríamos resolver [risas]. Y con Amaia, qué decir. El dúo es muy bonito. Qué mejor manera de decir que la quiero que con esa canción que compuse para su cumpleaños y qué mejor recuerdo que continuar esta amistad en este nuevo camino con Et vull veure[Quiero verte], en mi idioma materno.

Sospecho que habrá sido diferente grabar con ella dentro y fuera de la Academia.

Totalmente. Es cierto que nuestra relación ha cambiado y que por mi parte quiero conservar esa amistad. Siempre me voy a alegrar por ella y de todo lo bueno que le pase.

Claro, son situaciones normales...

[Interrumpiendo] Todo sirve para superarte a ti mismo. Te hace crecer a nivel personal y musical. Yo estoy componiendo unas canciones ahora que ni me las creo. Los momentos, buenos o malos, te hacen crecer de una manera brutal. Me siento tan orgulloso porque creo que maduro, que no me escondo de nada y afronto las cosas de cara.

¿Pero no le dolió el rapiñeo de su vida?

Como no los conozco, no me interesa. Quien quiera hacer fotos que las haga. Yo estoy en la calle y tienen todo el derecho. Otra cosa es que lleven en su conciencia que quieran ganarse la vida a costa de las situaciones embarazosas de otros. La educación de algunos se la tienen que hacer mirar. Yo vivo por mi música y nada más.

Quizá lo que se echa de menos en el disco...

¿Echas de menos algo?

No, son 16 canciones, pero no hay ni una canción que toque causas sociales como las que suele defender.

En Wonder las hay, está escondido. Pero nunca he escrito de manera social. No soy como Txarango o Ismael Serrano, que hablan de experiencias sociales. Yo doy voz como figura pública y utilizo mi fama para eso. Desde las canciones nunca he escrito y no sé si lo haré. Pero desde mi activismo intento siempre dar voz a Proactiva Open Arms, a las pulseras Candela. Pero sé que desde las canciones no lo hago. No me sale. No sé hablar de ello en las canciones, de momento.

¿A lo mejor lo deja para el futuro o para la gira? ¿Se sabe algo de ella?

La gira está diseñándose, empezará pronto, por primavera. Va a ser larga. Lo que más me gustaría es no acabar nunca, vivir como Bob Dylan, siempre de gira, on the road.

¿Se plantea ya lanzarse a Latinoamérica?

Ojalá a Latinoamérica llegue mi música. Sé que tengo club de fans en Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina, Chile... Pero de tener grupos de fans en Twitter o Instagram a poder llenar una sala...

Ya para acabar, ¿algún consejo para Eurovisión ahora que ha habido polémica?

¿Ha habido polémica? ¿Por qué?

Porque algunos concursantes tienen más canciones que otros para intentar ir...

Pero no tiene nada que ver con ningún libro, ¿no? [Risas].

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