La escultura de Alfonso I El Batallador ya puede verse al completo en el Parque Grande José Antonio Labordeta de Zaragoza tras los trabajos de restauración que se le han practicado en los últimos meses. La presentación de la remodelación de este monumento coincide con la celebración el próximo martes, 18 de diciembre, del 900 aniversario de la conquista de ciudad y su incorporación al Reino de Aragón.

Al acto han asistido el consejero de Economía y Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza, Fernando Rivarés, y la jefa de servicio de Cultura y Patrimonio del consistorio, Romana Erice.

En él ha tenido lugar un pasacalles de música tradicional de dulzainas y tambores a cargo de 'Bucardo' y una escenificación sobre la capitulación de la ciudad por parte del grupo de recreación Caballeros de Exea, en la que han participado también tres gigantes de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos -la del rey Alfonso y los Bearneses- y unas 40 personas vestidas de época.

Rivarés ha explicado que este acto "estaba organizado hace muchos meses" y ha criticado "las palabras ridículas de algunos portavoces municipales", ha dicho en referencia al portavoz del PP en el Ayuntamiento de la capital aragonesa, Jorge Azcón, que ha manifestado que el equipo de gobierno de Zaragoza en Común no ha querido dar relevancia a la conmemoración de este 900 aniversario.

El consejero municipal ha indicado que el acto de este domingo "cierra la conmemoración del 2018", que además de este 900 aniversario incluye otras efemérides, entre las que ha citado el 800 aniversario de la creación de Casa Ganaderos y los 500 años de la aprobación de los Estatutos de la Universidad de Zaragoza.

Rivarés ha comentado que una exposición en Ibercaja hace referencia a estos hechos y, además, está previsto inaugurar la semana que viene dos muestras de pinturas y grabados sobre la llegada del rey Alfonso, organizadas por el Ayuntamiento, Gobierno de Aragón, Universidad de Zaragoza y Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis.

El consejero ha recordado estos actos "para aquellos mal pensados que dicen que no celebramos la conquista", al tiempo que ha subrayado que la entrada del rey Alfonso y la capitulación de la ciudad es "un ejemplo de incorporación pacífica" y "de convivencia de las tres culturas" durante siglos en la Zaragoza del Reino de Aragón.

RECUPERACIÓN

Rivarés ha apuntado que la restauración de la estatua de Alfonso el Batallador también ha incluido una intervención en el león que se encuentra junto a ella, símbolo de la capital aragonesa, y que supone haber actuado en 2018 en un total de once piezas de la ciudad con fondos municipales desde el Servicio de Cultura y Patrimonio.

Según ha detallado, los criterios han sido técnicos para actuar en las que "era más urgente", teniendo también en cuenta el coste y su "poder simbólico", para comentar que en 2019 se va a continuar en esta línea y se actuará en entre nueve y doce piezas.

Al respecto, la jefa de servicio de Cultura y Patrimonio del consistorio, Romana Erice, ha explicado que la escultura del Batallador fue intervenida hace un tiempo y "ahora ha estado en la fundición el león, que había sufrido mucho" ya que "con el tiempo el bronce se había estropeado".

En concreto, en la escultura de Alfonso I se ha llevado a cabo una limpieza, incidiendo en la eliminación de toda la vegetación que había prosperado en la zona, se ha aplicado un herbicida, se han repuesto todos los morteros disgregados o desaparecidos y se han eliminado grafitis.

Erice ha señalado que también se ha eliminado el paso de acceso que había hasta el león con el objetivo de que se conserve en buen estado durante más tiempo. Además, se ha colocado en la base una inscripción que precisa quiénes son los autores y las acciones que se han realizado con el paso del tiempo. Este año se celebración también el centenario de la ejecución de la escultura del monarca por parte de José Bueno.

Desde el consistorio han descrito que este monumento está formado por un basamento de planta rectangular, en cuya parte delantera se sitúa la estatua en bronce de un león rugiente. Sobre la base del monumento hay un gran pilar con forma de torre diseñado por el arquitecto Miguel Ángel Navarro, que sirve de pedestal a la estatua de Alfonso I, de 6,50 metros de altura, labrada en mármol de Carrara.

Este conjunto monumental es una obra de colaboración entre varios artistas. José Bueno empezó a modelar en barro en 1918 la gran escultura dedicada al monarca, aunque los trabajos preparatorios se dilataron en el tiempo y la instalación definitiva no se llevó a cabo hasta unos años más tarde, en 1925. El león fue modelado por el comandante de infantería Virgilio Garrán y fundido en los Talleres de Averly, en 1927.

OTRAS INTERVENCIONES

El Ayuntamiento de Zaragoza ha destinado más de 45.000 euros para los trabajos de restauración de obras artísticas ubicadas en diferentes vías públicas de la ciudad. En el Parque José Antonio Labordeta, se han reparado los bustos de Joaquín Dicenta y de Eusebio Blasco, y en la Plaza Aragón los de Julio Monreal y Ximénez de Embún, y de Mariano de Cavia.

Igualmente, se ha restaurado el monumento 'La siesta', de la Plaza Paraíso, la Locomotora de Vapor Baldwin, ubicada entre el puente de La Almozara y la calle Valle de Broto, los restos arqueológicos de la Plaza Mayor del distrito de San José, así como la instalación Corazones Rotos en el entorno de San Juan de los Panetes, realizada por el autor.

La jefa del Servicio de Cultura y Patrimonio del consistorio ha apuntado que la escultura de 'La siesta' se encuentra todavía en los almacenes, pero "en un reducido espacio de tiempo va a volver a su sitio", de donde se va a retirar la parte ajardinada "para que no vuelva a sufrir como hasta ahora".

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