Esta actuación, desarrollada por los arquitectos Dolores Jiménez y Juan Antonio Marín y la ingeniera de caminos Pilar Vila, de la GMU, ha tenido como objetivo dignificar este espacio cercano al cementerio de San Miguel y dar respuesta a la demanda vecinal. Fue adjudicada a la empresa Construcciones Glesa.

La necesidad de dignificar este espacio viene dada precisamente por el reconocimiento de que el cementerio de San Miguel, según se especifica en la ficha del catálogo, constituye un extraordinario, rico y diverso repertorio de arquitectura funeraria de los siglos XIX y XX, que refleja la evolución del arte y las costumbres funerarias, dotándolo de valor antropológico. Acoge un interesante conjunto de esculturas, relieves, mosaicos y pinturas de diversas épocas, así como un rico repertorio iconográfico.

La solución adoptada para este espacio público rectangular, situado en la fachada del cementerio de San Miguel, flanqueado por las calles Antonio Linares Pezzi y la calle Zurbarán, es una plaza en un único nivel, a la cota de acceso al camposanto que mantiene las pendientes actuales de los viarios que la delimitan presentando una solución de continuidad con cotas finales de los pavimentos actuales.

En la ordenación de la plaza se han definido varios tipos de espacios, como un paseo de acceso al cementerio; una plaza con un diseño diáfano y libre de elementos de mobiliario urbano; itinerarios peatonales de paso, ampliando las aceras; la reordenación del aparcamiento; parterres ajardinados. Además se ha renovado un tramo de la red de saneamiento existente, así como de las infraestructuras de telefonía subterránea, posibilitando la eliminación de los tendidos aéreos aún existentes en el entorno así como obras de instalación de alumbrado público.

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