Emisiones diésel
Un vehículo emite humo en una imagen de archivo. CC

La Eurocámara ha dado el pasado martes el visto bueno a la introducción de nuevas normas que fijen un máximo de exposición a agentes carcinógenos o mutágenos, una medida que protegería a los 3,6 millones de trabajadores afectados por las emisiones diésel, entre otros.

La decisión llegaba durante la reunión del pleno en Estrasburgo, en la que también se ha aprobado establecer umbrales máximos de otros carcinógenos en el lugar de trabajo, como la epiclorohidrina, el dibromuro de etileno, el diclorido de etileno, la 4,4'-metilendianilina o el tricloroetileno.

También se incluirán en las nuevas disposiciones algunas mezclas de hidrocarbonos aromáticos policíclicos y aceites previamente utilizados en motores de combustión interna para lubricar y refrigerar elementos móviles de los motores.

Aún así, el Parlamento Europeo deberá ahora negociar el texto con el Consejo de la UE, institución que representa a los estados miembros.

Los valores máximos de exposición se refieren por su lado a la cantidad de sustancias carcinógenas o mutágenas permitidas en el aire, así como a límites fijados a raiz de investigaciones sobre la cantidad necesaria para que sea posible la absorción cutánea de este tipo de agentes.

Según algunas cifras de la propia Eurocámara, el cáncer es la mayor causa de muerte relacionada con el trabajo en la UE, suponiendo el 53% de todas ellas. Los tipos de cáncer más habituales son el de pulmón, el de vejiga y el mesotelioma.

El documento, que ha contado con el apoyo de 585 eurodiputados, modifica una directiva anterior de 2004, y prevé reformas futuras relacionadas con la exposición a sustancias de esta clase durante el proceso de elaboración de medicamentos con materiales peligrosos, así como por la eventual exposición causada por la limpieza, transporte o eliminación de residuos de estos agentes, así como la derivada del cuidado de pacientes que reciban tratamiento con estos medicamentos.