Hace ya dos años que la Sala Canal de Isabel II abrió sus puertas al universo de la moda 'made in Spain'. El flechazo comenzó con una exposición homenaje dedicada al diseñador madrileño Jesús del Pozo (fallecido en 2011) y prosiguió en 2017 con una muestra que repasaba la carrera del maestro Manuel Pertegaz -y que a día de hoy sigue ostentando el título de la más vista en la historia de la sala-.

Con la intención de dar un paso más allá en su reivindicación de la moda patria, la Comunidad de Madrid pone el broche de oro a su programación de este 2018 con Modus. A la manera de España, una exposición colectiva que tiene como objetivo rastrear lo español en el ámbito de la moda española y, al mismo tiempo, analizar su influencia tanto en el diseño como en la cultura internacionales.

Sin duda alguna, un recorrido fascinante por la historia de la moda de nuestro país, que reúne 65 piezas de 38 diseñadores -20 de ellas cedidas para la ocasión por el Museo del Traje- y que alegrará la vista de los visitantes con creaciones únicas de ese nutrido grupo de diseñadores míticos con los que cuenta este país -Mariano Fortuny, Paco Rabanne, Cristóbal Balenciaga, Pertegaz o Sybilla- y otros contemporáneos como Ana Locking, Amaya Arzuaga, Delpozo, David Delfín o Palomo Spain.



Un ambicioso proyecto - probablemente la exposición sobre moda más elaborada que se recuerda por estos lares- y toda una lección de clase para fashionistas de última generación, que van a descubrir gracias a ella las raíces e influencias de nuestros diseñadores más actuales. "La idea era hacer una exposición que nunca se hubiese visto, en la que se unen los grandes diseñadores nacionales de todos los tiempos con los más punteros del momento y reunirlos, además, bajo un concepto que no podía ser otro que el de lo español", comenta a 20Minutos Raúl Marina, comisario de Modus junto a Wanda Morales.

Ambos quieren demostrar que ese concepto de lo español va mucho más allá de los estereotipos que nos asocian con lunares o faralaes y, por eso, han vertebrado la muestra a través de cinco grandes ejes temáticos. El primero de ellos sería el empleo del negro, color asociado a la monarquía de los Habsburgo y a Felipe II, que se impuso en todas las cortes europeas y fue retomado después por diseñadores como Balenciaga, Fortuny o Amaya Arzuaga. Y le seguirían: la influencia de la estética religiosa a través de la sobriedad y rectitud de líneas de Lemoniez o Devota&Lomba o un impresionante Leandro Cano "que está a medio camino entre una escultura y un vestido, una pieza de madera en impresión 3D donde vemos reproducido una talla de un sagrado corazón"; la tradición del bordado en forma de encajes y decoración floral de los diseños de Pedro Rovira, Victorio y Lucchino o Juan Duyos y los regionalismos presentes en piezas populares como el Traje de Vistas de La Alberca o la Viuda Rica de Toro, que han inspirado creaciones contemporáneas como las de Delpozo, Miguel Adrover o Manémané.

Lo andaluz, por supuesto, también tiene su espacio. "No deja de ser la seña por excelencia que más se ha exportado al extranjero", como bien indica Marina. Reflejándose tanto en los diseños con volantes de Paco Rabanne, David Delfín o Manuel Pertegaz y la estética torera de creaciones de Sybilla, Lorenzo Caprile y Juan Vidal. "Tenemos una pieza de John Galliano que es una reproducción absoluta de un capote creando un vestido drapeado".

El otrora enfant terrible de la casa Dior, hoy en la Maison Martin Margiela, es uno de los diseñadores internacionales que también está presente en la muestra junto a Givenchy, Lanvin o Dries Van Noten para demostrar cómo fuera de nuestra fronteras lo español también ha calado hondo.

Aunque Marina reconoce que tanto el Museo del Traje y los diseñadores se lo han puesto muy fácil a la hora de dar forma a Modus, algunas piezas sí requirieron de un trabajo de gestión más complejo. "Tenemos un Lanvin Castillo que trajimos de una colección privada de Nueva York. Conseguirlo fue fácil pero la dificultad fue traerlo a España. Para nosotros era importante que estuviera aquí porque habla de una época, los años 50 en los que la moda española estaba totalmente internacionalizada y diseñadores como Balenciaga o Pertegaz eran reclamados a nivel internacional. Antonio Castillo se convirtió en cabeza creativa de Lanvin y firmó sus trajes como Lanvin Castillo".

Aparte del innegable valor económico de la moda - que actualmente representa el 2% del PIB en España- Modus quiere remarcar, sobre todo, el valor expositivo e intelectual de la moda. "La intención es potenciar y hacer ver el orgullo de la moda dentro de este país. Algo que llevan haciendo los franceses e ingleses desde hace décadas. No se trata de vender humo, porque esa importancia es real y una exposición como la de Pertegaz lo demostró con su récord de visitantes".