Coche atrapado en un campo anegado en Alginet (Valencia), lluvias, inundaciones
Coche atrapado en un campo anegado en Alginet (Valencia), lluvias, inundaciones CONSORCI PROVINCIAL DE BOMBERS DE VALÈNCIA

Las temperaturas en la cuenca del Mediterráneo aumentarán hasta cinco grados hasta final de siglo en función del ciclo de consumo energético, aunque el "objetivo deseable" sería que crecieran menos de dos grados.

Así lo ha expuesto este martes el jefe de Sección Climatología de AEMET  Valencia, José Ángel Núñez, durante la jornada para analizar los fenómenos meteorológicos extremos en el Mediterráneo, que ha sido inaugurada por el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán.

Cambios que ya se aprecian

Núñez ha advertido de que a lo largo de este siglo los fenómenos extremos "se van a ir intensificando" por la subida de temperaturas, por lo que ha reclamado que se implanten "medidas apropiadas" para "frenar los efectos que ya se están viendo".

De hecho, la temperatura ya ha aumentado en verano en algo más de un grado de promedio en la Comunitat Valenciana y en el mediterráneo occidental y "seguirá ascendiendo".

Al respecto, ha explicado que un ascenso de temperatura en una cuenca relativamente cerrada como es el Mediterráneo implica "una mayor disponibilidad energética", lo que provoca que "cuando se presentan las condiciones apropiadas los fenómenos meteorológicos pueden ser más intensos". De hecho, los dos valores más altos de precipitaciones en 24 horas en Europa han sido en Oliva (Valencia) y en el sureste de Francia.

Una zona "especialmente sensible"

Núñez ha comentado que el Mediterráneo es una zona en la que los fenómenos meteorológicos "ya de por sí son extremos, no solo de lluvias torrenciales sino de olas de calor", por lo que es "especialmente sensible" a los efectos del cambio climático. Así, ha constatado que el cambio climático "ya se está produciendo" pero son "cambios lentos difíciles de percibir".

En ese sentido, ha recordado que este verano ha sido en el que más rayos se ha registrado en la red de Aemet y hemos pasado por un otoño con "precipitaciones torrenciales, algunas catastróficas como las de Palma". Ñúñez ha comentado que estos fenómenos en el mediterráneo han existido siempre pero "ahora se trata de ver si está cambiado la frecuencia, tipología y la intensidad" como consecuencia del cambio climático.

Al respecto, ha considerado "muy probable" que el calentamiento del mar y del aire que se está produciendo en toda la cuenca mediterránea genere "una mayor disponibilidad energética" y "modifique los patrones en los que se sustentan estos episodios de lluvias torrenciales".

Del mismo modo, el meteorólogo y ex delegado territorial de Aemet en las Islas Baleares, Agustí Jansà, ha explicado que las proyecciones apuntan a que la intensidad de algunos fenómenos, como lluvias fuertes o temporales, pueden aumentar porque "una atmósfera más caliente puede contener más agua, ser más energética". Por ello, aumentará "la violencia" de algunos de estos fenómenos.

No obstante, ha aclarado que no se puede atribuir al cambio climático cualquier fenómeno extremo porque "pueden intervenir muchos factores". De hecho, "siempre" se han registrado en la región mediterránea inundaciones repentinas y algunas de ellas en el pasado de "una violencia extrema".

Además, ha señalado que el cambio climático no tiene por qué aumentar la frecuencia de estos episodios porque "las perturbaciones que pueden servir de alimento de los fenómenos más violentos tienden a bajar de frecuencia", pues "la circulación de las perturbaciones tiende a aumentar de latitud hacia el norte". Por ello, puede haber una disminución de frecuencia por este motivo.

De este modo, hay factores a favor, como el aumento de energía del aire, y en contra, como esos cambios de circulación, de modo que el resultado final es "muy difícil" de vaticinar. "Pero que alguno de los episodios puede ser muy violento de eso no cabe duda", ha recalcado.

Cumplir las normativas

Por su parte, el director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante, Jorge Olcina, ha advertido de que el "principal problema" de España es que se sigue urbanizando en zonas inundables y ha exigido que se cumplan "rigurosamente" la ley del suelo de 2015 y las normativas autonómicas para "evitar que se incremente el riego de inundaciones en los próximos años y décadas".

Olcina ha evidenciado que "hay mucho construido en zonas indebidas" durante de décadas pasadas, por lo que ahora "hará falta obra de infraestructura" para prevenir las inundaciones.

"La predicción meteorológica ha avanzado mucho, tenemos los mejores sistemas de gestión de las emergencias, de protección civil, de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado pero lo que falla es la parte territorial porque no se están cumpliendo las normativas del suelo y se sigue urbanizando en zonas de inundación", ha alertado.

Invertir en medidas de lucha

El secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, ha señalado que los cálculos económicos sobre los efectos del cambio climático son "variables", pero "lo que sí se sabe es que costaría muchísimo más no actuar que tomar medidas de lucha" contra las consecuencias.

Morán ha apuntado "no hay ningún país que esté preparado para abordar con certidumbre" una respuesta al cambio climático porque "se desconoce cuál va a ser el alcance de estos impactos". De hecho, economías "muy avanzadas" tiene "serios problemas" para abordar las consecuencias de estos fenómenos extremos como ocurre con los incendios devastadores que viene sufriendo California (EEUU).

Por ello, "tenemos que aprender al mismo tiempo que actuamos o actuar al mismo tiempo que aprendemos". Sin embargo, ha constatado que en la actualidad "se produce la paradoja" de que cuando "se creía que el negacionismo climático había quedado atrás y se está produciendo una convergencia entre el diagnóstico del mundo de la ciencia y la conciencia ciudadana sorprendentemente hay gobiernos que, por contra, se están separando el mundo científico".

"No es el caso de España porque este Gobierno cree que política, sociedad y ciencia deben ir de la mano frente al mayor reto al que probablemente deba hacer frente la humanidad", ha recalcado.

Así, Morán destaca que, según una encuesta, el 88% de los españoles considera que el cambio climático obliga a un cambio en las formas de vida, lo que evidencia que "el conjunto de los ciudadanos de nuestro país se alinea con el diagnóstico de la ciencia".