Buenos Aires
Una imagen de la ciudad de Buenos Aires, en la famosa plaza del obelisco. ARCHIVO

Buenos Aires tuvo los ojos puestos en Madrid durante este pasado fin de semana. Vinieron; animaron a sus equipos; celebraron la victoria unos, soportaron la derrota otros; y se volvieron a la capital porteña. Ahora tal vez nos toque a nosotros hacer el viaje inverso.

Si llegamos en este momento a Buenos Aires nos recibirá el buen tiempo. Y de pasó un montón de atractivos: comer asado, pizza y facturas; tomar mate y vino malbec; conocer los anticuarios de San Telmo, los diseñadores de Palermo, los museos de Recoleta, los estadios de Boca y de River; caminar por la avenida Corrientes, por Puerto Madero y por Plaza de Mayo... por ejemplo.

La ciudad del Río de la Plata, que no habla español, sino porteño, es una capital extensa, muy interesante, repleta de lugares dignos de conocer. Estos que siguen son los que consideramos indispensables.

Caminito
Son apenas 150 metros de paseo peatonal con las casas de chapa propias del barrio de La Boca pintadas en alegres y vistoso colores, pero puede que sea el rincón más entrañable y colorido, con más sabor porteño de Buenos Aires. Esta pequeña calle peatonal sigue el cauce de un arroyo que fluyó hasta principios del siglo XX. Hoy es uno de los puntos más visitados de la ciudad tras ser recuperado del abandono en los años 50. Es también un museo al aire libre en el que exponen muchos artistas.

Barrio de San Telmo
Es uno de los más tradicionales -y antiguos- de Buenos Aires. El origen de esta ciudad gira alrededor de su puerto, en torno a cuya actividad se desarrollaba en el siglo XVII la vida de los primeros habitantes. De ahí que se eligiera el nombre del patrono de los navegantes -san Pedro González Telmo- para darle nombre al barrio. Lugares emblemáticos son la plaza Dorrego, en la que funcionó un mercado desde 1822 a 1867 y que hoy es famosa por su mercado dominical de antigüedades, y el parque Lezama, el lugar en el que se cree que tuvo lugar el primer asentamiento de la ciudad, allá por 1536.

Casa Rosada
Frente a la famosa plaza de Mayo se alza la Casa Rosada. Es un palacio -de color rosa, claro- sede del gobierno de la Nación. Allí se erigió en 1580 el Fuerte de Buenos Aires y ha sido residencia de virreyes españoles y de gobernantes argentinos desde la mítica Evita a los tristes episodios protagonizados por Videla y el resto de los miembros de las Juntas Militares. Se recomienda una visita guiada.

Cementerio de La Recoleta
Construido en 1822, es el cementerio más visitado de la ciudad porque en él reposan los restos de importantes personalidades, desde políticos a escritores o deportistas, y, sobre todo, de Eva Perón. La Recoleta está en el barrio del mismo nombre, una zona exclusiva de la ciudad. Su trazado es obra del ingeniero francés Próspero Catelin y sus bóvedas y mausoleos lo dotan de un gran valor arquitectónico: casi 100 de sus bóvedas han sido declaradas Monumento Histórico Nacional.

Corrientes
Desde el palacio deportivo Luna Park, en San Nicolás, hasta el cementerio de La Chacarita, Corrientes se extiende a lo largo de más de ocho kilómetros. En su recorrido encontramos teatros -como el Alvear o Lola Membaives- bares y tiendas de todo tipo que consiguen que esta avenida permanezca viva las 24 horas del día. Al caminar por Corrientes encontramos además el Obelisco, todo un símbolo ya de la ciudad.

Gran Teatro Colón
Está considerado uno de los mejores teatros del mundo, por su acústica y por el valor artístico de su construcción, que cumplió 100 años en 2008. El actual edificio está emplazado entre Cerrito, Viamonte, Tucumán y Libertad, en pleno centro de Buenos Aires. Fue inaugurado el 25 de mayo de 1908, con la ópera Aida de Giuseppe Verdi, para reemplazar al antiguo Teatro Colón, que funcionó entre 1857 y 1888.

Café Tortoni
Fundado en 1858, es el bar más antiguo de Buenos Aires y sus paredes, así como sus mesas de mármol guardan un sinfín de testimonios de la historia de la ciudad. Testimonios del paso por este café del barrio de Montserrat de figuras como Lorca, Pirandello, Borges, Cortázar o Gardel que tenía siempre reservada una mesa lejos de la vista de sus admiradores.

Galerías Pacífico
Ubicacado en pleno centro, en el barrio de San Nicolás, este edificio fue construido en 1889 con la intención de que fuera la sede de las tiendas Au bon marché. Pero poco tiempo después fue vendido al ferrocarril Buenos Aires Al Pacífico. Estuvo muchos años abandonado hasta ser recuperado en 1990 como centro comercial. Hoy son las Galerías Pacífico. Independientemente de comprar o no, el edificio merece la pena por sus bellas instalaciones, sobre todo por su magnífica cúpula que está decorada con murales de importantes pintores argentinos.

Rosedal de Palermo
Lugar centenario (se abrió en 1914) este rosedal está en el barrio de Palermo, en el Parque 3 de Febrero, y tiene una colección de más de 18.000 rosas. El rosedal, obra del paisajista Carlos Thays, está rodeado por un lago y, repartidos por sus 3,4 hectáreas, también un puente griego que cruza el lago, un anfiteatro, un patio andaluz y el jardín de los poetas en el que 26 bustos recuerdan a personajes célebres como Borges, Shakespeare o Dante Alighieri.

Y la gastronomía: síntesis de culturas
La gastronomía argentina es el resultado de una síntesis de los platos que trajeron consigo los inmigrantes europeos y los alimentos de las culturas indígenas. Se combinan la gastronomía italiana, española, criolla e indígena (de las distintas tribus, sobre todo las del Norte). En Buenos Aires, hay comidas de diferentes regiones. Por zonas, la Avenida de Mayo es el eje de la comida española; las pizzas más tradicionales están en la calle Corrientes; las zonas de plaza Cortázar, Palermo, Recoleta y Las Cañitas ofrecen platos más elaborados, refinados y exóticos; y la Costanera Norte y Puerto Madero son reconocidas por sus parrilladas, que podemos considerar un imprescindible de la capital argentina.