La nueva estación de Moncloa acaba con los ruidos y el calor
Los viajeros, esperando ayer fuera de las dársenas a que las puertas se abrieran. (Antonio Navia)

La nueva macroestación de Moncloa se puso ayer en funcionamiento, aunque sólo al 15% del servicio que prestará cuando se usen todas las líneas previstas (47). Siete cabeceras, de municipios como Colmenarejo o El Escorial, estrenaron el nuevo intercambiador, del que se podrán beneficiar 360.000 madrileños todos los días.

Detalle por detalle

Funcionalidad: Sus túneles desahogarán la zona de Moncloa. Evitarán las aglomeraciones al no mezclarse los buses con el tráfico de vehículos. Conecta con las líneas 3 y 6 del metro.

Acabado: Bien rematado. Puertas con indicadores de entrada y salida, suelos con guías en relieve para ayudar a personas con movilidad reducida o letreros en braille. Hay un stand de atención al viajero para solucionar las dudas de los usuarios.

Iluminación: A diferencia de otros intercambiadores, no tiene luz natural.

Entradas: Dos accesos. Uno por la calle Princesa y otro por la calle Isaac Peral, ambos con ascensores y escaleras mecánicas.

Limpieza: Sin olor ni restos de pintura, polvo o suciedad. Se ve mucho personal de mantenimiento pendiente de las instalaciones.

Comodidad: Uno de sus puntos fuertes. Se acabarán los fuertes ruidos que había en las dársenas del antiguo intercambiador y la climatización es buena. Los baños, amplios y bien equipados.

Ellos ya lo han estrenado

Juan Carlos Hdez. Usuario del bus a Las Rozas. «El antiguo es una guarrería»

«Yo soy usuario de la línea que va a Las Rozas, que todavía tiene la dársena en el antiguo intercambiador. La verdad es  que es una guarrería, la temperatura, el ruido... está fatal. Espero utilizar pronto el nuevo y que esté mucho mejor que éste».

Marcelino Durán. Conductor de la línea 632. «El bus resbala en este suelo»

«Está todo muy cómodo, muy bonito, limpio y aclimatado. De todas formas, habrá que ver cómo funciona cuando lo estén utilizando todas las líneas. Lo peor que han hecho es el suelo de la dársena, resbala muchísimo. O vas con un poco de cuidado o se te va el autobús».