Ven a Cenar Conmigo Gourmet Edition
Una imagen de 'Ven a Cenar Conmigo Gourmet Edition'. CUATRO

"Me he equivocado, aquí no puede ser, si esto es una casa normal", pensé al llegar al lugar en el que me habían citado para presenciar la grabación de Ven a Cenar Conmigo Gourmet Edition. La cosa tenía su importancia, teniendo en cuenta que somos el primer medio que asiste a la grabación de este programa.

Estamos a las afueras de Madrid, donde vive Gloria Camila, hija de Rocío Jurado y Ortega Cano, estudiante y personaje televisivo donde los haya. Ella es la anfitriona esta noche en la que es la segunda cena que se celebra de esta edición del concurso de Cuatro (martes, 22.45 h).

¿Y de qué va?, se preguntarán los ajenos. Fácil: cuatro famosos se turnan para dar de cenar en sus casas a sus tres invitados. Al final de cada cena los comensales valoran al anfitrión y el que más puntos consigue gana el concurso y los 3.000 euros del premio.

El programa se graba durante cuatro días consecutivos, cada uno en casa de uno de los anfitriones. En este caso son Bárbara Rey, Gloria Camila, Falete y Colate Vallejo-Nájera. Además, hay algún día más de grabación en los que se hacen los "perfiles" o la presentación de los invitados. Cada jornada es maratoniana, pues va desde la mañana, cuando el anfitrión comienza a cocinar y hace su menú para la cámara, hasta la fiesta después de la cena, que puede llegar a la una o las dos de la madrugada.

"La magia del programa es que nunca sabes qué va a pasar, ni siquiera nosotros, y que nunca se sabe cómo va a acabar y que el que gana no es siempre el que mejor cocina", explica la directora del programa. "Algunos son conscientes de que es un concurso, otros no, pero a partir del tercer día todos comienzan a jugar", explica Mónica González, directora del programa.

Antes de grabar tengo la oportunidad de hablar con todos ellos. Coinciden en que esto, más que como un concurso, se lo toman como una experiencia... y en que todos quieren ganar.

Subimos a la casa de Gloria Camila. Aquí ya se nota que algo se cuece, nunca mejor dicho, pues en el pasillo hay equipo de grabación. Dentro de la casa, un ático decorado a lo moderno, se ha producido ya el "desembarco de Normandía", como lo describen los que hacen el programa. En cada grabación hay unas doce personas, entre los cámaras (tres) técnicos de sonido, producción, dirección, maquillaje y peluquería y redactores.

Sin embargo, la casa apenas ha cambiado su configuración inicial. Apenas se ha movido un sofá para dejar espacio a la mesa del comedor y la parte de arriba del dúplex se ha convertido en el centro de operaciones, con los aparatos de sonido y grabación. Gloria Camila está nerviosa: "Tengo las piernas que me tiemblan, si me pasa lo que a Bárbara me dio un yuyu" [se le cayó una botella y cristales en su primer plato], dice antes de empezar.

Ella misma prepara sus entrantes y los coloca en la mesita baja. Una cubitera pierde agua, así que corre a cambiarla. Abajo está ya el primer invitado: es Colate. Antes de Abrir a Gloria Camila se la ve nerviosa. Son las 17.30 de la tarde aproximadamente. Dos cámaras registran todo lo que pasa dentro de la casa, sin estorbarse para no entrar en plano y una más acompaña al invitado que llega.

Sólo están ellos dos y la conversación no fluye más allá de los insistentes intentos de Colate de piropear a Gloria Camila. Su persistencia en dejar claro que Gloria Camila es pasmosa. ¿Cuántos sinónimos y formas de decir "estás guapa" conoce Colate? Llaman de nuevo a la puerta. Es Falete con su desparpajo y la cosa se relaja. Colate hace bromas con el asunto de "pelar" las gambas del cóctel. El nivel no sube.

Todo pasa tal cual, sin trampa ni cartón y en tiempo real. La última en llegar es Bárbara Rey, que no ha comido en todo el día y decide calmar sus ansias con el aperitivo de Gloria Camila, en el que hay queso. La conversación se centra en el queso. Los minutos pasan. Queso. Más queso. El que... sopor. Uno de los redactores del programa, cuya labor es registrar lo que pasa y minutarlo para más tarde darle forma y preguntar a los invitados sobre los sucesos, interviene mínimamente para proponerles un tema que no sea el queso: el desastre ocurrido la noche anterior en casa de Bárbara Rey. La conversación se anima por fin.

Durante la cena hay diversas pausas técnicas, por ejemplo, cuando se tienen que cambiar de sitio las cámaras. Se aprovechan los momentos de parón para hacer los "totales" que es como se llaman a las pequeñas entrevistas que se hacen a los concursantes y en las que se les pregunta sobre el transcurso de la cena, en la que ellos se mueven, hablan y comportan con libertad.

Llega el primer plato. "Hay, dios, llega lo más heavy", dice Gloria Camila fuera de cámara y camino de la cocina. Mientras los invitados esperan en la mesa, nos vamos con Gloria Camila a su cocina a ver cómo prepara el primer plato. Como éste artículo se publica antes de la emisión del programa, no revelaremos qué es, pero sí que la joven emplea vinagre como para convertir en ácida todo el agua dulce del planeta. Poco después los invitados se ríen de este error, pero son benévolos con la anfitriona. Su juventud les enternece.

Mientras ella cocinaba se produce el "fisgoneo" el momento del programa en el que los invitados curiosean por la casa de la anfitriona y se llevan a la mesa fotos u objetos que quieren comentar. El tema surge solo: Rocío Jurado. Los tres invitados preguntan a Gloria Camila por "la más grande" y todos acaban emocionados oyéndola hablar de su madre y de su enfermedad. Cuando digo todos son todos: varios miembros del equipo del programa están llorando también. Es un momento mágico, auténtico. Los invitados ya se han olvidado de que hay cámaras, de que se está grabando.

Son las ocho de la tarde y llega el segundo plato. Aún falta mucha cena, de la que no daremos más detalles por no estropear las sorpresas. Salimos a la calle. Caigo en que yo aún no he cenado. Tengo ganas de invitar o de ser invitado.