¿Qué es el aceite de colza, nabina o canola?

Campo de colza con sus coloridas flores amarillas, en Guadalajara.
Campo de colza con sus coloridas flores amarillas, en Guadalajara.
JORGE PARÍS

Al tradicional color ocre del trigo en los campos españoles, le ha salido competidor. Una alfombra de colza se extiende en la península en los últimos años y sus flores de intenso amarillo están cambiando la paleta cromática de la campiña. El aceite se extrae de la semilla de la colza. Se caracteriza por una textura viscosa y su color pardo en el paso previo a ser refinado. Principalmente se compone de ácido erúcico, ácido linoleico y vitamina E.

Su aceite es más barato, su cultivo es más rentable y los nutricionistas destacan sus propiedades. Pero en España toda la producción se exporta o se dedica a uso industrial. El consumidor... no quiere ni olerlo.

A principios de los años 80, el aceite de colza (desnaturalizado con anilina) provocó una de las mayores intoxicaciones alimentarias en España, donde murieron más de 4.000 personas y 200.000 enfermaron.

Todo surgió a raíz de una partida adulterada ya que este aceite, que se importó de Francia para uso industrial, se distribuyó después por algunos aceiteros para uso humano tras extraerle la anilina a alta temperatura, un proceso que dio lugar a la creación de compuestos tóxicos que causaron la grave intoxicación conocida hoy como síndrome del aceite tóxico.

La mayoría de las víctimas y afectados fueron personas de clase trabajadora, que en su mayoría vivían en zonas del centro de España, pero no se hallaba ningún nexo entre ellos y no fue hasta un año después cuando las principales investigaciones apuntaron que la probable causa común

El producto se vendió a la población para su consumo en garrafas de plástico, de manera fraudulenta y a través de puestos de venta ambulante en diferentes lugares de España.

Tras esta tragedia,la reputación de la colza se resintió y aquel episodio dejó un lastre en el consumidor. Comprar aceite refinado de esta planta para aliñar ensaladas o freír alimentos, se convirtió en tabú.

Su producción, sin embargo, está protagonizando actualmente un auténtico boom en los campos españoles. La colza se paga mejor que el trigo, crece en cualquier tipo de tierra, no necesita mucho herbicida y se cogen buenas cosechas.

Las organizaciones agrarias destacan además que la colza aporta beneficios al suelo para en la rotación de cultivos y que es una alternativa rentable por el precio bajo que se paga ahora por el trigo, el girasol y el maíz.

Alemania y Francia son los dos países europeos que más colza producen y no solo lo hacen para fabricar aceites industriales, biodiésel o piensos animales, como España. Tanto esos países europeos como Reino Unido o Canadá —donde se le denomina Canola Oil— el aceite de colza se consume normalmente en la mesa de los hogares por dos motivos: un precio más reducido que el aceite de oliva o girasol —cuesta apenas un euro por litro— y por sus distintivos beneficios alimenticios.

El sabor y olor de la colza es inferior al aceite de oliva, pero tiene menos grasas saturadas y ofrece un mayor aporte de Vitamina E y de Omega 3. Es una aceite que podría utilizarse perfectamente para freír, como se hace en otros países.

Tanto recelan los productores del rechazo del consumidor a leer la palabra "colza" en la etiqueta que se camufla su uso real en algunas productos. La ley de etiquetado RE 1169/2001 obliga a especificar la materia prima que existe detrás del término "aceite vegetal" presente en productos como bollerías industriales, platos preparados, pizzas o mayonesas. En el 95% de los casos, esos aceites vegetales son colza. La picaresca de algunas marcas es camuflarlos como aceite de nabina o canola, que son nombres alternativos de la colza.

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