María Casado, presentadora de La Mañana de La 1.
María Casado, presentadora de La Mañana de La 1. JOSEFINA BLANCO

Lleva casi media vida dedicada al periodismo, pero María Casado (Barcelona, 1978) no se cansa de seguir experimentando y evolucionando profesionalmente. "Todavía no sé lo que quiero ser de mayor", afirma la presentadora del programa La Mañana de La 1 a 20minutos. Ahora, con el recuerdo de Concha García Campoy muy presente, se enfrenta a uno de sus mayores retos: es candidata a presidir la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión, cuyas elecciones se celebran este martes 4 de diciembre.

¿Qué es lo que le ha llevado a ser candidata para presidir la Academia?

Tengo 40 años ahora mismo, la mitad de ellos trabajando en radio, pero sobre todo en televisión y después de escribir el libro Historias de la tele tenía la necesidad de comprometerme con mi oficio y con mi gente. Y vi la oportunidad. Estoy rodeada de un equipo fuerte y lo que vamos a intentar va a ser promover la excelencia de la producción audiovisual en nuestro país. Hay mucha calidad.

Podría ser la primera mujer en presidirla, además de la más joven.

Todos, independientemente de la edad, tenemos claro que la televisión ha cambiado, ha cambiado la forma de hacerla y también de verla. Ahora muchos, yo la primera, además de ver la tele tiramos de internet, de plataformas con series... y las nuevas generaciones se van a sentar cada vez menos a ver el televisor desde el sofá; van a verlo de otras maneras. Hay que dar un salto adelante y ojalá les apetezca el cambio. Ser la primera mujer sería un honor.

¿Qué papel juegan precisamente las mujeres en el mundo de la televisión?

Las redacciones están llenas de mujeres, pero seguimos con esa falta en los puestos de responsabilidad. Cuando dí el paso me acordé de Concha García Campoy, porque siempre he pensado que Concha hubiera sido una presidenta maravillosa de la Academia: alguien con mucho oficio, reconocido por muchos de sus compañeros y sobre todo muy querido. Pensando en ella me decidí.

¿Cuáles son los principios en los que se basa su candidatura?

Lo primero, innovación: tener en cuenta que la televisión ha cambiado, que la forma de hacerla ha cambiado, pero también la forma de verla, y que hay que dar un salto adelante. Integradora porque todavía hay algunos sectores de la profesión que no tienen representación en la Academia. Y transformadora pensando en eso: en el cambio, en el siglo XXI, la televisión que queremos en el futuro y cómo nos la imaginamos. Además, tiene que tener esa independencia tanto política como mediática, que no solo los académicos y los que nos dedicamos a la tele nos sintamos representados, sino poder abrir esa Academia a la gente, abrir debates... acercar la trastienda de la televisión a quien la ve.

¿Qué sectores son los que no están representados e integraría?

La gente que se dedica a hacer televisión a través de las redes sociales, a través del streaming... esa parte sí que es muy generacional, es gente joven que viene apretando fuerte y es una parte de la profesión que debemos tener porque sería como meter la cabeza debajo de la tierra si damos la espalda a lo que viene. Al final vamos a tener que ir adaptándonos todos a una nueva manera de hacer televisión, que seguramente pasa por eso: por el teléfono móvil, por internet, por las plataformas, por el streaming... la tele va a cambiar muchísimo.

¿Cuál es el papel de la Academia de Televisión?

La Academia no es un sindicato, lo que aglutina son profesionales, en este caso del mundo de la televisión. La televisión es un trabajo en equipo, desde la persona que se dedica a maquillar, a peinar, la gente de iluminación... es mucho más de los que hacemos pantalla. Y la Academia lo que pretende es, precisamente, tener esa representación de la gente que se dedica a la televisión tal y como la entendíamos hasta ahora y como la vamos a entender. Lo que quiere es promover el buen hacer de los profesionales, sobre todo en un momento en el que se habla mucho de las fake news tiene que tener ese punto de referencia deontológica. Es ese lugar de encuentro para pensar qué tele queremos hacer, independientemente de la política y de los grupos mediáticos.

¿Podría ser también una especie de moderador?

En los últimos años, la visión que puede tener la gente de ella es por su participación en la celebración de los debates electorales. El recuperar esos debates de caras, de presidentes, de aspirantes a presidentes... y al final la exposición o imagen pública es la de servir de árbitro. Ha sido un papel importante, pero la Academia tiene que aspirar a mucho más.

Precisamente, hablando de debates, ¿cómo ha visto los que se han celebrado de cara a las elecciones andaluzas?

Lo he vivido de cerca, el anterior debate lo hice yo. Nos queda muchísimo trabajo por hacer. Quizá nos falta ese punto de tener en cuenta el criterio profesional; aún estamos muy marcados por los tiempos que marca la junta electoral.

¿Cómo ve la situación de incertidumbre que se está viviendo en RTVE con una administradora única?

Llevo muchísimo tiempo pidiendo que las radios y las televisiones públicas —no solo RTVE, todas— se despoliticen de una vez, que nos dejen trabajar a los que allí estamos, con buen criterio, con profesionalidad... Nos levantamos todos cada día para intentar hacer nuestro trabajo lo mejor posible. Necesitamos un poquito de tranquilidad y, sobre todo, que se desligue todo de los partidos políticos. Es un deseo y espero que, más pronto que tarde, se pueda cumplir por el bien de todos los que pagamos la radio y la tele pública.

¿Como afronta la proliferación de las plataformas digitales?

Debería ser la misma sensación de cuando solo existía una televisión (La 1) y de repente se anunció que venían las privadas o las autonómicas. Pues, evidentemente, la oferta se amplía y eso nunca puede ser malo. Esa competitividad sana es lo que nos hace hacer es ser mejores profesionales. Hay mucha calidad en esas plataformas y ese talento también es nuestro, independientemente de dónde trabajemos cada uno. Tenemos la inmensa suerte de que cada uno decida qué quiere ver. Y las plataformas te dan la posibilidad de decir qué y en qué momento. Forma parte del escenario. No supone tener que elegir entre tele normal o plataforma digital.

¿Cambiaría algo en la parrilla televisiva actual?

Echo mucho de menos programas musicales. Antes la música ocupaba muchísimo en lo que eran las parrillas de televisión, y ahora es bastante complicado (La 2 ha puesto en marcha un programa precisamente para recuperar esta esencia de la tele de hace un montón de años). También me encantaban las programaciones infantiles como Barrio Sésamo. No se si hemos descuidado un poquito a nuestros pequeños. Antes, siendo pequeños nos trataban como adultos; están muy bien los dibujos, pero hacer una programación dedicada a los pequeños y a los jóvenes creo que hace falta.

¿A qué se enfrentan los periodistas del futuro?

Cuando estaba en la universidad siempre nos decían: "va a ser muy complicado encontrar trabajo". Yo creo que eso no ha cambiado, pero al final pasa en el periodismo como en todas las profesiones: hay que trabajar mucho, hay que ser generoso, hay que tener muchas ganas de aprender, de rodearse de los mejores y es verdad que el factor fortuna, la suerte, también juega en todo esto; pero si uno tiene ganas de trabajar, oferta hay. La televisión tendrá tantas posibilidades... va a ser mucho más que apagar y encender la tele.

¿Cómo fue el cambio de pasar de presentar los informativos a un magazine como La Mañana?

Ese salto lo hice con mucha naturalidad en la radio, y en la tele pasó tres cuartos de lo mismo. Coincidió con la salida de Mariló (Montero) y es verdad que por mi forma de ser yo me encuentro muy cómoda en la parte del magazine, en la parte del programa, del contacto con la gente... Soy una tía muy empática, enseguida me emociono, me gusta hablar con la gente y es un registro completamente diferente a lo que es el corsé de un informativo, de un guion, pero lo estoy disfrutando mucho. Es un espacio que me permite aprender.

¿Le gustaría experimentar más cambios?

Soy una persona inquieta y procuro decir pocas veces que no. Me encantaría probar cosas detrás de la cámara, me encantaría ¿por qué no? volver a la radio, hacer documentales... Yo todavía no se qué quiero ser de mayor.