La resolución judicial ha condenado al agente de máxima graduación de los que estaban procesados, y que, durante el juicio, aseguró que, cuando se produjo la carga policial en el callejón de María Díaz de Haro, en el que falleció Cabacas, ni siquiera salió de la furgoneta. Los otros cinco encausados han sido absueltos.

Con la pena que se le ha impuesto, este oficial de la Ertzaintza no ingresará en prisión ni deberá dejar su puesto de trabajo, ya que se encuentra jubilado.

El tribunal considera al condenado responsable de homicidio cometido por imprudencia grave profesional y le impone dos años de prisión, con la accesoria de inhabilitación especial para el derecho de sufragio durante el tiempo de la condena, y cuatro años de inhabilitación para el ejercicio de su profesión.

Cabe interponer recurso de casación ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo en un plazo de cinco días hábiles desde su notificación y se presentará en la Audiencia.

El aficionado del Athletic recibió un impacto en la cabeza de pelota de goma tras el partido celebrado en San Mamés el 5 de abril de 2012 entre el Schalke 04 alemán y el equipo rojiblanco, y falleció cuatro días después en el Hospital de Basurto.

En el juicio, solo acusó la representante legal de la familia de Iñigo Cabacas, Jone Goirizelaia, que reclamó cuatro años de cárcel y seis de inhabilitación para cada uno de los seis agentes que se sentaban en el banquillo de los acusados.

Por su parte, la Fiscalía pidió la libre absolución al considerar que no se les podía acusar a los encausados de cometer infracción penal y que no se había podido determinar la autoría del disparo de pelota de goma que causó la muerte a Cabacas.

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