Audiencia Provincial de Castellón
Audiencia Provincial de Castellón. EUROPA PRESS/ARCHIVO

La Audiencia Provincial de Castellón ha condenado a 67 años de prisión a un hombre de 45 años como autor de 32 delitos de corrupción de menores, cuatro delitos de abuso sexual a menores y un delito de exhibicionismo y provocación sexual.

El acusado, que tenía 40 años en el momento de los hechos, contactó por internet con más de treinta niñas, a las que ofreció dinero a cambio de sexo. Con cuatro de ellas mantuvo relaciones sexuales por las que pagó entre 30 y 100 euros, según la sentencia hecha pública este miércoles por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana.

El condenado no podrá comunicarse ni acercarse a ninguna de estas cuatro víctimas de abusos sexuales y deberá indemnizar con 20.000 euros a tres de ellas, después de que la cuarta renunciara a la compensación.

Los contactos se produjeron durante 2013, cuando el hombre, de nacionalidad italiana, llegó a establecer contacto con 365 niñas a través de redes sociales o aplicaciones móviles de mensajería instantánea, a las que ofrecía dinero o regalos a cambio de mantener relaciones sexuales. Para ello, utilizaba principalmente la red social Tuenti y WhatsApp.

El hombre, que se identificaba con perfiles falsos o pseudónimos, concretó citas con más de 30 niñas, aunque la mayoría de ellas no acudieron al encuentro. A algunas les pidió, además, que le enviaran fotos sin ropa y a una de ellas le envió una foto de contenido sexual.

De las menores con las que concertó citas, llegó a quedar con cuatro, de entre 14 y 16 años, con las que mantuvo relaciones sexuales a cambio de dinero o regalos como ropa o teléfonos móviles.

Además llegó a proponerles mantener encuentros sexuales con otros hombres y con más de una persona a la vez y propuso a una de ellas "montarle un piso" para seguir manteniendo relaciones o cobrar un sueldo al mes a cambio de encuentros sexuales.

Las niñas, que durante las conversaciones previas a las citas sexuales manifestaron al hombre los problemas económicos por los que estaban pasando sus respectivas familias, han necesitado tratamiento psicológico tras los encuentros.

Estas cuatro menores, según la sentencia, "no podían prestar consentimiento válido, pues no eran conscientes de las consecuencias que se derivaban de sus actos, y eran especialmente vulnerables, atendidas sus circunstancias personales".

Según se recoge en la sentencia, estos hechos les han afectado negativamente en su evolución.

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