Un coche eléctrico realizando una recarga de la batería.
Un coche eléctrico realizando una recarga de la batería. EUROPA PRESS - Archivo

Los españoles compran cada vez más vehículos eléctricos e híbridos. El crecimiento es espectacular en cuanto al porcentaje de matriculaciones comparado con el año anterior, pero todavía sigue siendo pequeño en cuanto a la cifra total de vehículos que se compran en el país.

Desde enero a octubre de 2018, se han entregado 73.752 vehículos eléctricos o híbridos, lo que representa un crecimiento del 41% en comparación con enero y octubre de 2017. Por tanto, el porcentaje de crecimiento es muy alto, según cifras de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones.

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Si se compara ese mismo periodo en el conjunto del mercado (vehículos de gasolina, diésel e híbridos-eléctricos) las matriculaciones han sido de 1.131.081 hasta octubre, lo que supone un 10% más. Los vehículos híbridos y eléctricos representan desde enero a octubre de 2018 el 6,4% del total de ventas: el crecimiento es muy importante pero aún siguen estando lejos de los coches diésel (36,6%) y los de gasolina (57,1%).

Y si vamos al detalle, la compra de vehículos híbridos es muy superior al de eléctricos. En concreto, los vehículos con tecnología híbrida (los que combinan un motor térmico con uno o varios eléctricos) han crecido un 40% entre enero y octubre de 2018, comparado con el mismo periodo del año anterior. En términos absolutos, representan 63.772 unidades del total de 73.752 de la categoría híbridos-eléctricos.

Por tanto, la realidad es que en España en lo que llevamos de año (de enero a octubre) tan solo se han vendido 9.980 vehículos eléctricos. Y eso en el mejor momento de la historia de este tipo de automóviles. Los españoles y los italianos, con un porcentaje del 40%, son los más partidarios de los vehículos eléctricos de la Unión Europea, según un estudio de NGO Transport Environment.

¿Y por qué si en teoría hay tanta concienciación las ventas de coches eléctricos son todavía tan bajas? Como casi todo en la vida, los coches eléctricos tienen muchas ventajas, pero también inconvenientes.

El principal motivo por el que las ventas son todavía escasas, aunque al alza, es el precio. No obstante, su precio está acercándose, poco a poco, al de los vehículos de diésel o gasolina. Así, podemos encontrar modelos de Renault, Citroën, Kia, Hyundai, Nissan o Peugeot por entre 21.000 y 30.000 euros.

Subvencionados

Para tratar de rebajar el precio, el 93% de los españoles, según un estudio del portal clicars.com, considera que los coches eléctricos deberían estar subvencionados. Es lo que también reclaman desde la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles (Anfac). Su presidente, José Vicente de los Mozos, lamenta la "falta de apoyo a una demanda emergente y tan relevante para el futuro de la automoción como es la de los vehículos alternativos".

Al respecto, reclama que se pongan en marcha "unos planes que ya tienen fondos asignados en los Presupuestos Generales del Estado". La dotación de fondos para la compra de vehículos híbridos y eléctricos "ha de ser suficiente y único en todo el Estado para no generar distorsiones en el mercado ni incertidumbres entre los clientes", según De los Mozos. El presidente de Anfac cifra en 300 millones de euros en dos años las ayudas al sector para impulsar la venta de vehículos eléctricos.

Recargas

Otro de los problemas, que poco a poco va mejorando, es la escasa existencia de puntos de recarga, en comparación con las estaciones para vehículos a gasolina o diésel.

En la actualidad, según la comunidad de usuarios de coches eléctricos Electromaps, existen unos 3.700 puntos de recarga de coches eléctricos, pero su distribución es muy irregular. Mientras que en Cataluña, básicamente en Barcelona, hay casi un millar, o en la Comunidad de Madrid 544, en toda Andalucía apenas llega a los 400 puntos de recarga.

Peor es la situación en CCAA como Galicia (algo más de 30) o Castilla-La Mancha (35). Estos datos, no oficiales, muestran una situación irregular que, obviamente, puede ir en detrimento de los conductores.

La Comisión Europea prevé que en 2030 haya 200.000 puntos de recarga en las calles de toda España, objetivo muy lejano en la actualidad. El riesgo a quedarse sin poder recargar es elevado cuando se trata de desplazamientos largos, por lo que es muy aconsejable estudiar el trayecto y tener localizados los puntos de recarga, algo que suele ser innecesario con las estaciones de gasolina o diésel.

Las recargas, además, son bastante más lentas que las de los vehículos con gasolina o diésel. Básicamente hay dos tipos de recarga de los coches eléctricos: la lenta y la rápida. La lenta, que viene a ser la recarga normal o convencional, puede llevar entre cinco y ocho horas. La soportan todos los VE del mercado y simplemente se requiere conectar el coche a un enchufe doméstico.

Por su parte, la recarga rápida puede tardar entre 5 y 30 minutos para cargar el 80% de la batería. No obstante, requiere una potencia muy alta (entre 44 y 50 kW). Por ello, son las recargas que se ofrecen en las llamadas ‘electrolineras’ o estaciones de servicio para coches eléctrico. Entre las grandes ventajas de los vehículos eléctricos están que no producen emisiones contaminantes (ni dióxido de carbono ni óxidos de nitrógeno).

El coste por kilómetro es inferior a la gasolina o el gasóleo. Así, por ejemplo, el coste de recorrer 100 kilómetros en un vehículo eléctrico es menos de la mitad que en uno de diésel o gasolina. Según el portal autopista.es, el coste cubrir ese centenar de km en un sistema de recarga lenta en casa puede costar unos 0,50 céntimos de euro. Una carga completa de la batería puede costar 1,50-2 euros y podría cubrir entre 300 y 400 km. Por su parte, esa distancia (300-400 km) costaría entre 5 y 6 euros con un coche diésel y entre 7 y 8 euros para un coche de gasolina, como mínimo.

Beneficios fiscales

Otra de las ventajas para los vehículos eléctricos son los beneficios fiscales. El Impuesto de Matriculación está exento y en el de Circulación hay importantes descuentos (varían según cada ayuntamiento). También cuenta con ventajas para estacionar. En Madrid, por ejemplo, los coches eléctricos no pagan en el estacionamiento limitado.

Tampoco tienen limitación para acceder a las ciudades con protocolos de contaminación, a diferencia del resto de vehículos. El gasto en mantenimiento es menor, hasta un 25% más económico al contar con menos componentes mecánicos.