Un momento de 'Barro', el nuevo espectáculo de La Joven Compañía
Un momento de 'Barro', el nuevo espectáculo de La Joven Compañía. DAVID RUANO

Poco más de 24 horas separan la publicación de este reportaje del estreno de Barro, la nueva producción de La Joven Compañía. Como en todo nuevo montaje hay nervios, esa sensación indefinible que solo conocen quienes se suben al escenario para exponerse bajo los focos a las miradas del público y el convencimiento de estar dando un nuevo paso de gigante en la meteórica carrera de esta compañía teatral madrileña.

En tan solo cinco temporadas (con este estreno arranca la sexta), La Joven ha puesto en marcha doce montajes, ha arrastrado a las salas a más de 200.000 espectadores y ha conseguido reconocimientos como el Premio El Ojo Crítico de Teatro de RNE 2014. Y todo ello -y aquí es donde encontramos la clave que les hace únicos y necesarios para la escena-, desde la premisa de un teatro hecho para jóvenes (que no solo para jóvenes) por jóvenes.

Un teatro que ha devuelto a los adolescentes a las salas gracias a historias llenas de realidad, como La edad de la ira, Punk Rock o PLAYOFF, que tocan temas que les afectan de lleno en su día a día: el bullying, el sistema educativo, la falta de oportunidades, la identidad sexual y de género o el empoderamiento femenino. Pero que también ha sabido aproximarles, utilizando su mismo lenguaje, a los clásicos (ahí está el Proyecto Homero: Ilíada-Odisea) y tiempos clave de la historia del siglo XX como el franquismo (con la adaptación de La Fundación de Buero Vallejo) o la Primera Guerra Mundial, a la que se acercan ahora con la primera parte de una tetralogía sobre Europa que han bautizado como Barro.

El dramaturgo Guillem Clua, autor de Invasión (el drama épico con el que La Joven Compañía se presentó en sociedad en 2012) y de la primera entrega de esta serie europea, tiene claros los motivos de este 'enganche': "No se trata de un teatro que se hace desde un mundo adulto o ajeno, los protagonistas son tan jóvenes o un poco más que quienes van a verles. Esa conexión generacional es esencial para explicar su éxito. Las historias que ven en el escenario son muy identificables para ellos, les hablan de tú a tú".



Como autor, Clua apuesta por "hablar en su lenguaje, algo que es muy sencillo y a la vez muy difícil porque no estamos ni en su cabeza ni en su generación. Eso no quiere decir banalizar ni contar una historia compleja para tontos, en absoluto. Sencillamente se trata de utilizar sus códigos. Sus referentes son audiovisuales, pop, televisivos, videojuegos... No se trata de pensar que vas a enseñar a una generación cosas que no saben, al contrario, tienes que bajar tú a la calle, ver qué inquietudes tiene esa generación y adaptar tu discurso a eso".

De adaptarse a los nuevos tiempos sabe mucho también José Luis Arellano. Arrasando actualmente en el Teatro Marquina con la adaptación de El curioso incidente del perro a medianoche y ayudante de dirección habitual de Gerardo Vera en el Centro Dramático Nacional, Arellano tomó el timón de La Joven en 2012 convirtiéndose en su director artístico y dirigiendo, hasta la fecha, todos sus montajes. "Yo que vengo del teatro de 'mayores', notaba que un día tras otro había siempre el mismo tipo de público y que cada vez que venían jóvenes lo hacían siempre con las mismas características: en grupo, obligados en parte por una escuela o instituto, no había esa especie de maridaje que uno ve en otras ciudades de Europa donde el teatro comparte públicos de distintas edades como sí pasa con el cine, las redes sociales o las series de televisión".

El secreto, según afirma, está en no edulcorar los temas: "Hemos intentado abarcar preocupaciones que tienen que ver con las entidades jóvenes pero nos hemos dado cuenta de que, en realidad, las preocupaciones que tienen ellos las tenemos todos: la vida, el honor, la verdad, el amor, la muerte... Al final todos hablamos de lo mismo. No es verdad que a los jóvenes no les guste el teatro, lo que hay es una desafección pero nosotros tenemos parte de corresponsabilidad. La sorpresa que nos hemos llevado es que una vez que les invitas, ellos vienen".

Para Arellano el pilar de la compañía es esa cantera de jóvenes que le han dado forma e identidad durante estos seis años, conformada no solo por actores sino por profesionales de todos los ámbitos del elemento teatral: "gracias a su energía y verdad primigenia me han devuelto la verdad que había perdido con el paso de los años y la dinámica laboral". "La Joven Compañía no es solo un vehículo para acercar el teatro a los jóvenes sino para formar a los jóvenes para un futuro profesional excelente", añade Clua. Algunos de ellos ya lo están demostrando extendiendo sus tentáculos fuera de la compañía: Álex Villazán protagoniza actualmente El curioso incidente del perro a medianoche, Javier Ariano encabeza el cartel del musical West Side Story y Jaime Lorente participa la serie Élite de Netflix.

Uno de estos torrentes de energía es la actriz María Romero. Presente en La Joven desde que arrancó el proyecto, abandonó incluso sus estudios de arte dramático para apostar de lleno por la compañía: "La Joven es el reflejo de que si se quiere algo, se apuesta por ello, se le dedican muchas horas y se hace de una forma honesta sin intentar vender humo, las cosas al final salen. Da mucho coraje encontrarse con gente de la profesión que te dice "eres joven y no tienes nada que aportarme' pero al mismo tiempo es lo mismo que nos hace echarle ese empeño para que funcione".

El dramaturgo y director Miguel del Arco, que se convertirá en 2019 en el primer director que dé el relevo a Arellano con el proyecto Federico hacia Lorca (a partir de marzo en los Teatros del Canal) ya lo dejó claro cuando afirmó que "son una generación llamada a cambiar las cosas en el oficio". El teatro del futuro ya es presente.

El montaje: Barro

Barro es la primera parte de la tetralogía Mapa de las ruinas de Europa y podrá verse en la Sala Negra de los Teatros del Canal de Madrid del 30 de noviembre al 23 de diciembre. Ambientada en la Primera Guerra Mundial, justo cuando se cumplen 100 años de la firma del armisticio que le puso fin, explora ese momento fundacional de lo que hoy conocemos como Europa. "Quisimos preguntarnos en qué se parecen los jóvenes de hoy a los de 1914 y, sobre todo, cuando se ven empujados a participar en una guerra", explica Clua. Para el autor "a los nacidos en los 70 nos vendieron la idea de Europa como un paraíso terrenal y ahora no solo no lo es sino que los jóvenes no se sienten identificados con esa idea de Europa. Al contrario, ellos solo ven el problema de los fanatismos, de la extrema derecha, de la intolerancia..."

Cartel de 'Barro' de La Joven Compañía

Cartel de 'Barro', el nuevo montaje de La Joven Compañía.

La Joven Compañía en tres frases 

Guillem Clua, dramaturgo y autor de Barro
"Se nota que el público adulto no está acostumbrado a un elenco tan joven. Un actor de 20 años no tiene el bagaje de uno experimentado pero lo compensa con frescura, energía, naturalidad, espíritu... y todo eso, les sorprende".

El dramaturgo Guillem Clua

El dramaturgo Guillem Clua. Fotografía de Enrique Toribio.

José Luis Arellano, director artístico
"Durante mucho tiempo la gente del teatro hemos pensado que era muy difícil hablar con los jóvenes cuando otros tipos de cultura como el cine, la música o la literatura sí lo hacían. La clave para que te escuchen es tan sencilla como contar historias que hablen de sus imaginarios y territorios".

José Luis Arellano, director artístico de La Joven Compañía

José Luis Arellano, director artístico de La Joven Compañía. Fotografía de David Ruano.

María Romero, actriz
"En La Joven Compañía luchamos por compartir con los jóvenes la idea de que valemos y podemos ser profesionales. Un llamamiento a que no nos quedemos en esta situación de crisis constante que es bastante deprimente".

La actriz María Romero

La actriz María Romero. Fotografía de Laura Enrech.