Lorenzo Amor
Lorenzo Amor, presidente de ATA, durante la entrevista con 20minutos. JORGE PARÍS

Los autónomos son un sector que vivió la crisis económica de manera dramática. Ahora, vuelven a estar de actualidad con la subida de las cotizaciones, que es parte de un acuerdo pactado entre el Ministerio y las asociaciones. Una de ellas, ATA (la más numerosa), la preside un Lorenzo Amor que es crítico con las ideas que planteaba el Ejecutivo de Sánchez, y en las que ha tenido que ceder.

Amor atiende a MiBolsillo y desgrana la actualidad del sector, los problemas que ha atravesado y los retos que quedan por delante. Considera que las soluciones no pueden pasar por subir impuestos y avisa de que para prevenir una nueva recesión se debería incentivar el empleo y la productividad. Según él, las intenciones del Gobierno han ido en sentido contrario.

Ha tenido que afrontar negociaciones con Gobiernos de distintos signo político y siempre ha encarado las negociaciones desde una posición firme. Eso sí, no rehuye la autocrítica. Aunque avisa: los autónomos están preparados para salir a la calle si no se atienden sus demandas. Amor pide cautela de cara al futuro, pero es optimista.

¿Cómo es la situación actual del autónomo medio en España?

Podemos decir que está a un 60% de lo que era en el año 2007. En la actualidad el autónomo medio está en una facturación inferior a la de antes de la crisis. Hay un 33% de autónomos que les va bien, un 33% que les va regular y un 33% que les va mal. Esa es la realidad del colectivo. El problema es que cada vez se complica más. Llevamos mucho tiempo escuchando que hay que eliminar trabas, pero hoy ser autónomo es una tarea complicada. La gente tiene temor a ser autónoma. El que lo prueba, se queda, pero lo cierto es que las dificultades son enormes.

¿Cuáles son esas trabas?

Muchas. Muchas más de las que deberían existir. Piense en todo lo que tiene que pagar un autónomo. El IBI, las tasas, prevención de riesgos laborales, el pago de los suministros, las nóminas, los seguros sociales. Es muy complicado. Es una cuesta arriba, día tras día. Y en lugar de quitarnos obstáculos, parece que se empeñan en ponernos más.

¿Cree que la medida del Gobierno de subir el salario mínimo va en contra de los autónomos?

No, yo no digo que vaya en contra. Que el salario mínimo en España hay que subirlo, sí. Se había llegado un acuerdo para subirlo a 850 euros en 2020, y el Gobierno de forma unilateral se ha saltado ese acuerdo. No puede subir el salario mínimo un 22% en un solo año. Es algo que parece inviable, por eso nuestra posición es la que es. Hay que subir el salario mínimo, está claro, pero no a cualquier precio.

¿Por qué lo ve desproporcionado?

Porque hay unos daños colaterales, entre ellos muchos autónomos. Se incrementarán los costes. El que no le importa subir el salario mínimo un 22% es el que en su vida ha pagado una nómina, porque no sabe lo que es tener trabajadores a su cargo. Pero esto es como todo, el tiempo pone a cada uno en su sitio. Vamos a ver que habrá autónomos que lo sufran, otros que no, pero lógicamente son más las voces que lo critícan que los que lo apoyan.

Desde el punto de vista de los autónomos, por tanto, es negativo que se suba el salario mínimo.

No es negativo, pero, como digo, es desproporcionado. Cuando se subió un 8% ya sabíamos que lo era, pues imagínate querer subirlo un 22%. El salario mínimo tiene que llegar a los 1.000 euros, pero debe hacerse de manera progresiva, poco a poco, y en función del estado de la economía. Desde luego, no de la forma que se plantea, porque los efectos serán dañinos.

"En las instituciones falta cultura de la empresa"

Y por otro lado está el problema de las cuotas. ¿Cuál es su posición?

Así es, y nuestra posición ha sido siempre muy clara. No estamos de acuerdo con la posición que adoptó el Gobierno. La idea inicial del Ejecutivo era subir la cuota 500 euros, luego 260. Es decir, muy por encima de lo marcado estos últimos 15 años. La propuesta que le hemos hecho al Gobierno –y que se ha aceptado– es subirla un poco más de 40 o 50 euros, a cambio de mejoras sociales para los autónomos. Los autónomos no pueden pagar más de lo que pagan.

¿Diría, con todo esto, que el sector de los autónomos ha salido de la crisis?

Una parte de los autónomos sí. Fuimos los primeros en crecer, en el año 2013, y los primeros en crear empleo. Hemos sido el pulmón que ha dado aire a muchas familias, porque era muy complicado despedir a la gente. Hemos aguantado morosidad de las administraciones públicas, de las empresas. Y hemos pagado unos impuestos que subieron de manera importante. Pero es verdad que todavía hay autónomos que están en la cuerda floja. Queda camino.

¿Han sido los autónomos un sector olvidado estos años?

En parte sí. De los autónomos se suelen acordar cuando llegan las elecciones. La situación ha mejorado en los últimos años, con acuerdos, se han hecho grandes avances. Pero hay muchos aspectos que están todavía pendientes, porque en la administración hay mucha gente que no sabe lo que es ser autónomo, por eso existe un déficit a la hora de entender nuestra situación.

¿Falta entonces entender al autónomo?

Falta cultura de la empresa y cultura del emprendimiento en la administración. Pongo un ejemplo: a un autónomo cuando quiere recaudar más, no sube los precios. Sin embargo cuando la administración quiere recaudar más, sube impuestos. Eso es un error, porque en la mayoría de los casos tiene un efecto contrario.

Ustedes han conseguido acuerdos con Gobiernos de distinto signo político.

Así es, pero eso se debe a una clave. Nosotros no somos rojos ni azules, ni naranjas, ni morados. Tenemos la esperanza de que algún día cambien las cosas. Nada más. Trabajamos por conseguir avances, independientemente de con quién nos tengamos que sentar a negociar.

¿Ha cambiado el tono con el cambio de Gobierno?

Lo cierto es que estamos en un momento complicado. Estábamos debatiendo con el Gobierno anterior una inyección de 1.000 millones para los autónomos y ahora lo que se plantea es un sablazo de 1.000 millones. Las cosas han cambiado mucho. Los autónomos no merecen el castigo que se planteaba por parte del Ministerio. Siempre está en mente salir a la calle, no es lo que nos gusta, pero no vamos a permitir que se sableé a los autónomos. No somos un cajero automático y no se puede recurrir a nosotros cuando se quiera recaudar. El Gobierno tiene que entender que los pasos que quiere dar no son los correctos.

"Salir a la calle siempre es una posibilidad"

¿Es salir a la calle una posibilidad real?

Siempre la ha sido. Ocurrió hace años. Tuvimos que salir a la calle, pero preferimos dialogar y consensuar. Ahora, repito, si lo que se pretende es sablear a los autónomos con cuotas e impeusts, por ahí no vamos a pasar.

¿Cómo es la situación de los autónomos en España si lo comparamos con otros países europeos?

Es un mundo. Estamos en la patronal europea y vemos cómo depende del país. Hay países nórdicos donde no existe el sistema de seguridad social, otros donde no se cotiza por incapacidad temporal, otros donde se cotiza una parte por pensión pública y otra parte por pensión privada. Va variando en función del estado del que hablemos, no podemos comparar. No hay un patrón europeo.

¿Cree que podría haberlo?

No, son paradigmas totalmente diferentes. Nosotros tenemos un sistema público en el que los que cotizamos hoy tenemos que pagar las pensiones de los de mañana.

¿Piensa un autónomo en el futuro, en su pensión?

No, claro que no. Al autónomo no le preocupa la pensión del mañana. Muchos dicen: es que los autónomos cotizan menos que los asalariados. ¿Y de qué bolsillo salen las cotizaciones de los asalariados? Todo sale de lo mismo, del mismo negocio, es decir, del esfuerzo de los trabajadores autónomos.

Usted ha sido muy crítico con la subida de la luz y del diésel.

Con eso es crítica toda la ciudadanía española, porque estamos cansados. La luz sube porque suben los impuestos. Los autónomos tenemos un problema doble: tenemos que pagar la de la casa por un lado y la del negocio o la actividad por el otro. Con el diésel pasa lo mismo. Hay muchos autónomos que están todos los días con el vehículo, si llenan al mes diez veces el depósito, la repercusión es altísima. En este sentido hay que pensar por ejemplo en todos aquellos que trabajan en zonas rurales. No se puede reducir todo a la gran ciudad.

"Claro que tenemos que hacer autocrítica"

¿La solución es subir impuestos?

Claro que no. Aquí se vendió que se iban a subir los impuestos a los ricos y al final pagamos los autónomos. Si lo simplificamos, subir los impuestos a un autónomo es como decirle a una familia que tiene que aumentar sus gastos. Subir impuestos implica perder capacidad para pagar sueldos, por ejemplo.

¿Los autónomos tienden a ceder más que la otra parte en las negociaciones?

No, es más bien al contrario. Quien me conoce sabe que desde ATA somos muy duros en las negociaciones, y lo pueden reconocer ministros o secretarios de Estado. Tenemos sentido de Estado, pero somos muy duros cuando tenemos que pedir mejoras o avances.

¿Hasta qué punto tiene que hacer autocrítica el sector de los autónomos?

Pues claro que tenemos que hacer autocrítica, faltaría más. Hemos podido cometer errores. Por ejemplo, dar luz verde en 2011 a una prestación por cese de actividad que era una estafa. Y yo lo asumo. Nos dimos cuenta tarde, yo hice unas declaraciones por las que se me criticó mucho por ello y la situación fue complicada.

¿Cómo ve la situación de cara al futuro?

Hay que analizarlo desde distintos puntos de vista, y sobre todo, tener cierta cautela. Estamos en un momento en el que hay una desaceleración en la economía mundial, no solo en España. Los vientos de cola que nos empujaban ya no están. Vamos a crecer pero no al mismo ritmo. Estamos en alerta amarilla, y lejos de la naranja. Por supuesto muy lejos de la roja, pero no pueden tomarse medidas en el sentido contrario a lo que tendría que ser. Hay que incentivar el empleo, claro que sí, pero eso no se consigue subiendo las cotizaciones o subiendo los impuestos como se pretende.