La participación en las elecciones andaluzas, las undécimas de ámbito regional, ha sido la segunda más baja de la historia de la autonomía, con un 58,65%, casi cuatro puntos porcentuales menos respecto a las anteriores autonómicas de 2015, cuando fue del 62,3%.

En números reales, con un censo total de 6.298.862 electores, votaron en las ocho provincias andaluzas 3.691.859 personas. Además, se registraron 56.916 votos en blanco (1,58%) y 81.133 votos nulos (2,2%).

Fue en las elecciones andaluzas de 1990 cuando se registró la participación más baja, con un 55,34%. Por contra, la participación más alta se produjo en los comicios de 1996, cuando acudieron a votar un 77,94 % de los electores andaluces.

Sevilla fue la provincia en la que más creció la abstención, pasando la participación del 65,9% en 2015 al 60,4% en 2018 (5,4 puntos menos). El descenso fue también importante en Jaén, con 4,6 puntos menos. La caída en Huelva fue de 4,5 puntos; en Cádiz (la provincia con menor porcentaje de participación), de 4,11; en Córdoba, de 3,5; en Almería, de 3,1; en Málaga, de 2,3; y en Granada, de 0,6.