Pedro Sánchez
Pedro Sánchez, a su llegada a Bruselas. EFE

"Un mal día para todos". Así se refería el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Junker, una vez que los Veintisiete respaldaron este domingo el acuerdo del brexit. De esta forma, el Reino Unido da un paso decisivo para confirmar su salida de la Unión Europea, prevista para marzo del año que viene.

Eso sí, el pacto deja varias claves para analizar, entre ellas la posición de Gibraltar. En este sentido, España había mantenido su veto hasta el sábado, puesto que el acuerdo, en su artículo 184, no se refería en ningún momento al Peñón de cara a las relaciones futuras.

El Gobierno de Pedro Sánchez había solicitado que quedase clara la necesidad de contar con España para cualquier negociación que incluyera a Gibraltar, haciendo hincapié en que cualquier medida a tomar entre Bruselas y Londres tenía que contar con el visto bueno de Moncloa. ¿Cómo quedan las partes en este sentido?

España se conforma sobre Gibraltar

Tres declaraciones sin ningún valor jurídico, es decir, no vinculantes. "Es una declaración política", dicen fuentes europeas, que añadieron que es como decir "que el sol sale cada mañana". Esos son los motivos para que España decidiera levantar su veto al acuerdo del brexit. La idea de Sánchez era conseguir garantías, y esas, según él, llegaron con esos documentos que no modifican el contenido del acuerdo. "Es un triple blindaje", esgrimió el líder socialista.

Las quejas del Gobierno llegaron "en el último momento", lo que irritó a algunos países, e hizo temer que llevar a primera línea del debate el estatus de Gibraltar pudiera "complicar la tarea" de la primera ministra, Theresa May, a la hora de defender el frágil acuerdo del Brexit ante el Parlamento británico.

Se trata de dos aclaraciones par parte de la UE: una en la que aclara que Gibraltar no será incluido "en el ámbito territorial de Reino Unido", y otra en la que pretende aclarar el artículo 184 del acuerdo. En la segunda, no hace referencia alguna al Peñón. El tercer documento fue remitido por Londres. Va en la línea de la versión comunitaria, y tampoco cita explícitamente la posición de España respecto a Gibraltar. Cabe preguntarse si a partir de ahora la postura española acerca de cualquier conversación sobre el Peñón será vinculante o testimonial.

Y es que la principal queja del Gobierno, al que este domingo se le acaba la posibilidad de vetar cualquier decisión sobre Gibraltar, venía a raíz de una negociación entre la UE y Reino Unido sobre el mercado único de la que se excluyó la posición española. En ese punto, el Ejecutivo vio perdido el estátus español y decidió rechazar el acuerdo. El problema del artículo 184 está en lo que no dice -y sigue sin decir-, aunque estas tres declaraciones intenten aclararlo y hayan contado con la aporbación de Sánchez.

La posición británica "no ha cambiado"

La mayor firmeza llega por parte de Reino Unido. El Gobierno británico afirmó que "no ha cambiado ni cambiará" su posición respecto a la soberanía de Gibraltar. De hecho, Theresa May mantuvo desde Bruselas que este es "un buen acuerdo para todos".

El Ejecutivo torie puntualizó que el compromiso de negociar la relación futura contenido en ese punto del documento no significaba que esa relación tuviera automáticamente el mismo alcance territorial que el acuerdo de retirada, interpretación que había hecho el Gobierno español.

"Esta nunca fue la intención de ese artículo y, por lo tanto, nos complace brindar la claridad que buscaban los españoles", reza el comunicado, que dieron a conocer desde Londres.

"Nuestra posición sobre la soberanía permanece y permanecerá sin cambios" insistió, y recordó que su "compromiso" de que no entraría en discusiones de soberanía con España sin el consentimiento de Gibraltar es "absoluto e inquebrantable", sentenciaron.

Visto bueno por parte de la UE

Bruselas también quiere que se vea como positivo el cambio respecto a Gibraltar. En ese punto aparece el debate sobre el artículo 3 del pacto. En él se aclara que, salvo que se indique lo contrario, las referencias en el pacto de retirada a Reino Unido son aplicables a todo el territorio británico, incluido Gibraltar.

En cambio, la Comisión Europea  concreta que "Gibraltar no será incluido en el alcance territorial de los acuerdos entre Reino Unido y la UE". Además, el texto indica que, "sin perjuicio de las competencias de la Unión y en total respeto con la integridad territorial de sus Estados miembros como garantiza el artículo 4 (2) del Tratado de la UE, los acuerdos separados requerirán un acuerdo previo de España".

Sánchez cambia de discurso

Pedro Sánchez da por buenas estas aclaraciones, pero en los últimos días ha modificado su discurso. Si el sábado en Moncloa habló de cosoberanía, ya en Bruselas al día siguiente rechazó responder sobre el asunto, pero avisó de que lo que llega a partir de ahora "es todavía más duro".

El presidente del Gobierno consideró que los acuerdos alcanzados refuerzan la posición del país para hablar en el futuro "de todo" con el Reino Unido, pero no se atrevió a dar plazos. Sánchez, a pesar de las dudas, quiso marcar territorio: "Con la salida del Reino Unido perdemos todos, sobre todo el Reino Unido, pero en relación con Gibraltar, España gana y gana Europa". Y va más allá, diciendo que "la UE se posiciona por primera vez y reconoce la fortaleza de España".

Las reacciones a nivel nacional no se hicieron esperar. El presidente del PP, Pablo Casado, aseguró que Sánchez "ha capitulado de su responsabilidad de defender la soberanía de España en el Peñón" con un "fracaso histórico". 

"Al no incorporar este mandato aprobado por los 27, España está haciendo una cesión histórica", ha dicho Casado, que ha recalcado que "el artículo 184 no ha sido modificado", por lo que "de nada sirven cartas del presidente del Consejo y de la Comisión Europea; de nada sirven cartas del embajador en Bruselas del Reino Unido".

Pablo Iglesias, por su parte, quiso pedir al Ejecutivo socialista que sea "igual de firme" con los Presupuestos Generales del Estado como lo ha sido a la hora de mantener la posición de España sobre Gibraltar.

Futuro complicado: tiene que ser respaldado por el Congreso

La aprobación del acuerdo no termina con la historia. A falta de poco más de cuatro meses para que se pueda confirmar la salida, las negociaciones siguen abiertas y además el pacto cerrado este domingo tiene que ser aprobado por los parlamentos nacionales. Está previsto que las votaciones puedan llevarse a cabo entre los meses de enero y febrero. Además, la Eurocámara tendrá que aprobar el acuerdo por mayoría simple.

Lo cierto es que, sobre esto, el Gobierno de Sánchez se encontrará con escollos. El Partido Popular ha rechazado por completo los pasos dados desde el Ejecutivo, podría posicionarse en contra y dejar sin opciones dicha aprobación. Menos clara está la posición de Ciudadanos. La formación naranja es menos rotunda, pero su líder, Albert Rivera, ya opinó que "un acuerdo que no es vinculante es un mal acuerdo".

Macron encabeza las reacciones: pide una refundación de la UE

Dentro de las reacciones, Francia ha vuelto a asomar la cabeza. Su presidente, Emmanuel Macron, ha liderado estos meses un discurso proeuropeo reformista, y sobre esas sigue.

Para él, el acuerdo sobre el brexit demuestra que "la UE tiene parte de debilidad, que es susceptible de mejorar" y que necesita una refundación "en profundidad", algo que en su opinión "debe marcar el debate de las futuras elecciones europeas", en mayo de 2019.

Para el mandatario francés, "no es ni un día en que haya que estar felices ni de duelo", sino que la UE debe mostrar "dignidad, unidad y responsabilidad". El Ejecutivo galo también presentaba reticencias al pacto, en su caso sobre la pesca, pero Macron aclaró que esas cuestiones "quedaron resueltas".