Visita de Pedro Sánchez a Cuba
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su esposa, Begoña Gómez, descienden del avión en el aeropuerto José Martí de La Habana (Cuba). Yander Zamora / EFE

El presidente del PP, Pablo Casado, tiene previsto recorrer 9.300 kilómetros por tierras andaluzas en la campaña que desembocará en las elecciones del 2 de diciembre. Seguirá fiel a la costumbre de ser ubicuo que inauguró ante las primarias de su partido, pero con una distancia que, aunque muy elevada, palidece con el cuentakilómetros que se marcará el presidente del Gobierno. Cuando abran los colegios electorales dentro de una semana, Pedro Sánchez habrá recorrido más de 55.500 kilómetros desde que empezó la campaña... pero fuera de España.

Sánchez lleva 177 días en el cargo y en este tiempo ha hecho viajes al extranjero que le han llevado a recorrer unos 107.000 kilómetros, casi tres vueltas al mundo si se recorren los 40.000 kilómetros de distancia que tiene su circunferencia por el ecuador. Cuando vuelva de la cumbre del G-20 en Buenos Aires a la que tiene previsto asistir entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre, habrá superado las tres vueltas.

Desde que el 2 de junio prometiera su cargo, Sánchez se ha ausentado de España en 15 ocasiones, entre viajes de una sola jornada y a un sólo destino y giras de hasta cuatro países y una semana de duración.

Han sido 31 días que suponen el 17,5% de los que lleva Sánchez siendo presidente. Si se restan las dos semanas que descansó el Gobierno este mes de agosto, entre los consejos de ministros del día 3 y el del 24, el presidente ha desempeñado su trabajo fuera de España el 19,7% de los días hábiles, es decir, prácticamente un quinto de lo que lleva de mandato.

Diferencias con Rajoy

Como en otros muchos aspectos, Sánchez ha imprimido un estilo muy diferente a la Presidencia del Gobierno en comparación con su antecesor, Mariano Rajoy, que sólo empezó a dinamizar su agenda de viajes internacionales a partir de 2017.

Hasta entonces, Rajoy, que llegó a La Moncloa en 2011, estuvo demasiado centrado en la crisis económica y en las "presiones" para pedir el rescate como para pensar en viajes, tal y como recuerda una persona que trabajó en su gabinete. "Se hacía lo que era fundamental y perentorio", afirma sobre unos años en los que el destino prioritario del presidente Rajoy fue Bruselas, sumergida en una crisis de deuda que tocó de lleno a España.

En todo caso, todo era demasiado "eurocéntrico" como para ir a más sitios de los estrictamente necesarios.

En los peores tiempos de la crisis, Rajoy quiso aplicarse "el primero" la austeridad a la que sometió a todo el país y se redujeron los viajes y también las visitas a España, así como el número de personas que viajaban con él cada vez que salía de España.

También por carácter. Rajoy "no tenía ningún interés personal" en los viajes como mandatario, mientras que la trayectoria profesional de Sánchez, que hizo un máster en Bruselas, trabajó en el Parlamento Europeo y fue miembro del gabinete del alto representante de la ONU en Bosnia, hace pensar que, por lo menos, no le importa hacerlos.

Lo que sí tienen en común la agenda internacional de Rajoy y Sánchez es el carácter comercial y empresarial que imprimen a cada visita. Al margen de la intención que tiene el actual presidente de reconectar España con América Latina en lo político y cultural, es innegable que Sánchez busca el beneficio económico con estos viajes igual que hizo su antecesor. Rajoy viajó a China en tres ocasiones y no quiso perderse reuniones del G20 y Cumbres Iberoamericanas por el componente económico que tienen estos encuentros.

Europa y América

De momento los viajes de Sánchez se han centrado en Europa y América, especialmente América Latina. Con la excepción de la primera incursión que hizo el lunes 19 de noviembre, cuando viajó a Marruecos en visita oficial.

Este país suele ser el primer destino de la agenda internacional de los presidentes cuando llegan a La Moncloa, pero la ausencia del rey Mohamed VI hizo cambiar los planes de Sánchez. En su lugar, su primer viaje fuera de España como presidente fue a París, 20 días después se prometer su cargo. Fue el inicio de una minigira europea que le llevó a Berlín el 26 de junio y terminó en Lisboa el 1 de julio.

A París regresó el 12 de noviembre para la conmemoración de centenario del armisticio que puso fin a la I Guerra Mundial junto a otros 70 líderes políticos.

Aunque ha visitado dos veces París de forma oficial, el destino más habitual es Bruselas, sede de la UE y de la OTAN. Con la cumbre centrada en el Brexit de este domingo, Sánchez habrá ido en cuatro ocasiones, a tres Consejos Europeos y a la Cumbre de la OTAN del pasado julio.

Sus obligaciones como jefe de Gobierno de un Estado miembro también le llevaron en septiembre a Salzburgo (Austria) para asistir al Consejo Europeo informal que organizó la Presidencia semestral de la UE.

El 5 de septiembre dio un salto a Suecia para acompañar a su homólogo y compañero de socialdemocracia, Stefan Löfven, en una visita oficial que tuvo un especial tinte electoral, puesto que días después se celebraban unas reñidas elecciones legislativas en el país escandinavo.

Los viajes europeos han sido numerosos pero, como es lógico no han sido los más largos. Sánchez ha puesto una especial atención a América Latina, con una intensidad tal que cuando termine noviembre la habrá visitado la región tres veces en quince días.

Sánchez estuvo esta semana en Cuba, en la primera visita oficial de un presidente del Gobierno español en 32 años, y la semana pasada viajó a Guatemala para participar en la Cumbre Iberoamericana que se celebró en la ciudad de Antigua.

La reunión del G-20 de Buenos Aires del 30 de noviembre al 1 de diciembre cerrará, al menos de momento, el periplo latinoamericano de Sánchez, que empezó en septiembre. El presidente prácticamente regresó al trabajo después del descanso de agosto con una gira que le llevó a Chile, Bolivia, Colombia y Costa Rica.

Más al norte, en septiembre pasó cinco días en Nueva York participando en la Asamblea General de Naciones Unidas por primera vez desde la asistencia de Mariano Rajoy en 2013. Antes de llegar, había estado en visita oficial en Canadá, en concreto en Montreal.

Polonia, Marrakech y El Cairo

La agenda internacional de Sánchez no terminará cuando regrese de Buenos Aires a final de este mes. En diciembre, el presidente participará a la Cumbre del Clima de la ONU en Katowice (Polonia) del día 3 y el 7 y 8 volverá a Lisboa para la cumbre del Partido Socialista Europeo.

Días después, el 10, asistirá en Marrakech a una cumbre de la ONU sobre migraciones, tal y como se comprometió en su reciente viaje a Rabat. Antes de Navidad, regresará a Bruselas al último Consejo Europeo del año.

Antes de que termine el mes, Sánchez también cuenta con asistir a la cumbre UE-África de Viena y, ya en 2019, acudirá al Foro Económico de Davos que se celebrar del 22 al 25 de enero y a la Cumbre UE-Unión Africana de El Cairo el 24 y 25 de febrero.