El cine supo aprovechar la ilusión óptica para crear movimientos. La técnica consistía en proyectar una serie de fotografías. Fue una auténtica revolución. Y, de esta forma, se percibía la realidad de forma errónea pero daba la sensación de haber abierto una ventana al exterior.

Sin ser magia, las ilusiones ópticas han atraído la curiosidad de muchas personas por culpa de este engaño a los ojos. Existen dos tipos: de carácter fisiológico y cognitivo.

Las ilusiones en el arte

De la mano de artistas como Escher o Dalí, estas técnicas recalaron en el mundo del arte. Se pueden encontrar miles de imágenes con efectos verdaderamente sorprendentes.

Encontrar tres rostros en una misma imagen, la columna que desaparece, el elefante que corre demasiado. Son muchos y variados. Algunos ya clásicos pero que no dejan de sorprender, aunque hay que tener en cuenta que algunos dibujos pueden provocar ligeros mareos.