Los actores Verónica Echegui, Alfonso Lara y Alberto Iglesias
De izquierda a derecha: los actores Verónica Echegui, Alfonso Lara y Alberto Iglesias, protagonistas de 'La Strada' SERGIO PARRA

Cuentan los libros de historia del cine que el famoso productor Dino De Laurentiis aprovechó una lesión de tobillo de Giulietta Masina durante el rodaje de La Strada (y que aún no había contrato firmado de por medio) para intentar sustituirla. Según decía, estaba demasiado encasillada en papeles de prostituta, y quería el papel para su propia esposa: Silvana Mangano. Fellini, que había escrito la película pensando única y exclusivamente en Masina (con la que se había casado en 1943), se negó. Contra todo pronóstico, salvaron la situación los directivos de la Paramount, distribuidora de la cinta, quienes al ver un adelanto del material rodado quedaron fascinados con la actriz italiana. No serían los únicos...

Público y crítica aclamarían una actuación que no parecía de este mundo, rindiéndose al inocente encanto y la naturaleza etérea de una mujer "un poco loca y un poco santa" -como la definiría el propio Fellini- a la que el crítico Angelo Solmi considera: "una figura absolutamente nueva en la historia del cine y la cultura italianos. En medio de una multitud de deseos insatisfechos, Gelsomina es una mártir de la soledad, y de la falta de amor y caridad".

Masina, dando vida a Gelsomina, representaba el optimismo y el candor de un niño en una Italia herida y en proceso de reconstrucción tras la Segunda Guerra Mundial, intentando salir a flote como los propios italianos de aquella época. Fue su tercera película a las órdenes de su marido y juntos crearon uno de los personajes más inolvidables del séptimo arte. Capaz de desarmar a cualquier espectador, ella misma explicaría que tras leer guión "tenía tantas ganas de llorar que no pude decirle a Federico lo que sentía".

Era por tanto improbable que, ante la oferta de llevar a los escenarios la adaptación teatral de la película, un director como Mario Gas pudiera resistirse. "Creo firmemente en Fellini y en su manera de ver el arte. Es uno de los grandes iluminadores de la imaginación", dice Gas, quien explica que no ha vuelto a ver la cinta desde su adolescencia "para no contaminarme" aunque ha intentado mantenerse muy fiel a ella: "he intentado ponerme en el camino y la tesitura de Fellini desde mi mirada".

Con La Strada vuelve al Teatro de La Abadía de Madrid tras el éxito de Incendios, montaje que logró vender todas las localidades en sus tres periodos de exhibición y que alcanzó un total de 82.000 espectadores entre Madrid y su gira por España. Y con ella, se embarca de nuevo en la tragedia acompañado de unos personajes que "se manifiestan como son, probablemente sus mayores enemigos. Viven en un mundo coartado, luchan por su supervivencia y con un halo trágico del que no pueden escapar".

En el viaje le acompañan tres únicos actores: Alfonso Lara, que interpreta al violento Zampanó (la rudeza y tristeza en directa oposición a la protagonista de la historia), Alberto Iglesias (que repite con el director tras Incendios) en la piel de El Loco, y Verónica Echegui, como la encarnación de la inocente Gelsomina. "Me ha tocado un regalo al que estoy entregando todo lo que tengo. Para mí este personaje tiene que ver con ese ser que habita en todos nosotros que es limpio y puro pero también preocupado por el sentido de la existencia", contaba la actriz durante la presentación.

Para Gas este reparto "ha colmado mis expectativas sino las ha superado". Tres actores que, según él, materializan "una elegía de esos sin nombre que viven, luchan y acaban pereciendo anímica y físicamente. Actores ambulantes que representan una metáfora de la vida: salir y hacer la función a pesar de cómo ésta te trate". Su incapacidad para amar o capacidad para amar mal dan forma a "esta historia de frustración, deseo, ilusión y de sentimientos tan mal canalizados y desencantados que los personajes parecen decir 'la próxima vez contaremos una historia de amor'".

La Strada podrá verse en el Teatro de La Abadía hasta el próximo 30 de diciembre y posteriormente iniciará una gira por varias ciudades españolas.

Un Oscar para Fellini

Obra clave de la filmografía felliniana, La Strada fue candidata al Oscar al mejor guión y se llevó a casa el de mejor película de habla no inglesa en 1956. Dos años antes había conseguido el León de Plata en el Festival de Venecia, donde Luchino Visconti se refirió a ella diciendo que "abrirá una nuova strada (nueva calle)". Acompañaron a Masina en el reparto el actor norteamericano Richard Basehart y el mexicano Anthony Quinn, quien diría que "en tres meses con Fellini aprendí más de la actuación que en todo lo que había hecho hasta entonces".

Giulietta Masina en 'La Strada'

La actriz italiana Giulietta Massina en 'La Strada' de Fellini.

La Gelsomina de Verónica Echegui en cuatro claves

¿Cómo llevó a su terreno este personaje unido por siempre a la actriz Giulietta Masina?
Una vez revisionada la película me fui al texto, que para mí esconde todas las claves. Ofrece muchas pistas sobre cómo entiende y reacciona esta mujer, sus procesos de pensamiento. También he encontrado personas que me han inspirado y de las que he imitado cosas para el papel. Y Mario me ha dado pautas importantes: que es una persona fronteriza que está en un lugar bastante peculiar de entendimiento y que parece no tener capacidades sociales.
¿Qué es lo que más le atrajo de Gelsomina?
La inocencia de los niños, sus acciones no están contaminadas por la experiencia que da la edad. Mantiene esa cualidad como si fuese una página en blanco. Me lo he tomado como una oportunidad para tratar de ver las cosas como si ocurrieran por primera vez. El repetirlo día tras día es un buen entrenamiento para volver a sorprenderme.

A pesar de ser una mujer maltratada por la vida insiste en mantener el optimismo.
Si ella fuera consciente de toda la amargura y de lo terrible que es su vida directamente se cortaría las venas pero pienso que vive en ese ejercicio de querer creer que hay opciones, que hay esperanza, que puede ser amada y amar y que el mundo es hermoso. Por eso es tan trágica la historia, porque a pesar de sus intentos llega un momento que el otro lado de la balanza pesa demasiado.
La historia a pesar de tener más de 50 años mantiene su vigencia.

Porque seguimos viviendo en una constante crisis. Ahora mismo no estamos viviendo la posguerra pero sí se están dando otra serie de conflictos y el hecho de existir ya es suficientemente complejo. Por eso pienso que es universal, porque estos personajes están en búsqueda no solo de amor sino de un sentido a todo esto. Buscan reafirmarse, encontrarse en algún lugar... Pero no lo hay y en ese camino su incapacidad, sus miedos y su ignorancia hace que se destruyan a si mismos y a su alrededor.

Verónica Echegui en 'La Strada'

La actriz Verónica Echegui da vida a Gelsomina en la versión teatral de 'La Strada' dirigida por Mario Gas. Fotografía de Sergio Parra (cortesía Teatro de La Abadía).