Campo de Gibraltar
Vista del paso fronterizo con Gibraltar. EFE

España y Reino Unido han cerrado un preacuerdo sobre Gibraltar a partir del cual se marcan las relaciones entre nuestro país y el Peñón una vez que los británicos abandonen la UE en marzo del año que viene.

Se trata de un acuerdo ajeno al pacto sobre el brexit, sobre el que el Gobierno de Pedro Sánchez sigue manteniendo cierto recelo. Aunque eso sí, esta firma allana el camino hacia un respaldo de España al borrador que se debatirá el domingo en Bruselas.

Desde Moncloa confirman que el Gobierno ha cerrado un preacuerdo con el Reino Unido sobre Gibraltar para el período transitorio: cuatro memoranda de entendimiento y un tratado fiscal.

Pero esto es independiente del acuerdo transitorio de retirada del Reino Unido de la UE y la declaración política sobre la futura relación entre Londres y Bruselas. En estos momentos, el Ejecutivo español sigue diciendo no a estos dos documentos.

Precisamente, el propio ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Josep Borrell, avanzó en la sesión de control de este miércoles que ya había cerrado con Reino Unido los memorandum de entendimiento respecto de Gibraltar, si bien dejó claro que no ratificará el acuerdo de salida de los británicos de la Unión Europea hasta que no haya más claridad en todo aquello referido al Peñón.

Veto de España

Este mismo miércoles, Pedro Sánchez ha avisado de que España mantiene su intención de vetar la aprobación del documento sobre la salida pactada del Reino Unido de la Unión Europea -brexit- si antes del domingo no se modifica el punto que afecta al control sobre el futuro de Gibraltar.

En la rueda de prensa posterior a la Cumbre Hispano-Portuguesa celebrada en Valladolid, Sánchez ha insistido en que "España tendrá que votar que no y ejercer su capacidad de veto" si la bilateralidad entre Reino Unido y España sobre el futuro de Gibraltar no se mantiene en el acuerdo del brexit.

"Tal y como está planteado, no nos sentimos representados ni reflejados", ha resumido el presidente del Gobierno, convencido de que debe "defender los intereses de la nación española" y que esto será entendido tanto por el resto de mandatarios europeos como por la primera ministra británica, Theresa May.