Plan Municipal de Servicios Sociales 2019/2023
La concejala de Servicios Sociales, Consol Castillo, durante la presentación del plan este miércoles. 20MINUTOS.ES

"València es una ciudad pobre, pero es un titular que no gusta". Este es el diagnóstico que ha hecho este miércoles la concejala de Servicios Sociales del Ayuntamiento, Consol Castillo, en la presentación del Plan Municipal de Servicios Sociales 2019/2023, un documento aprobado la semana pasada por unanimidad de todos los grupos políticos y que debe servir de guía para la atención social en la ciudad durante los próximos años.

Para su elaboración, el área que dirige Castillo encargó a finales de 2016 un estudio a la Universitat de València que debía servir de "radiografía demográfica" de la ciudad. En él se constatan, además de la tendencia al envejecimiento poblacional, una mayor vulnerabilidad de determinados colectivos, como las mujeres con niños a su cargo y las personas mayores. "La pobreza tiene un perfil femenino", ha explicado la concejala, quien también ha destacado la proporción de habitantes de la ciudad que están "en riesgo de exclusión social o cerca de estarlo", en situaciones que van desde la pobreza severa a no llegar a fin de mes. El estudio fija este "espacio social de vulnerabilidad" en el 26,7%, lo que suma más de una cuarta parte de los hogares y se traduce en 211.133 personas.

El estudio, realizado con una muestra de 2.600 personas encuestadas en los 11 centros municipales de Servicios Sociales, constata, según Castillo, que el barrio del Cabanyal "no es de los más pobres" de València, si bien presenta problemas de exclusión. "Orriols, Quatre Carreres o Nazaret presentan bolsas de exclusión social más importantes", ha afirmado, para añadir que este fenómeno se encuentra "repartido por toda la ciudad".

Si hace unos años el paro y la crisis eran los principales detonantes de la pobreza, en la actualidad influye también la precariedad laboral. "El paro era la causa tradicional, pero ahora hay gente que trabaja y que está cerca del umbral de la pobreza", explica la concejala. Del mismo modo, ha puesto el foco en el envejecimiento paulatino de la población y su impacto en el sistema de pensiones que, en parte, se ve compensado por la más elevada tasa de natalidad entre la población de origen inmigrante.

El plan aprobado la semana pasada se incluyó en el pleno que también dio el visto bueno a los presupuestos para contar con una partida económica y no quedar en una mera declaración de intenciones. De este modo, dispondrá de 1,4 millones de euros para implementar acciones concretas. Entre ellas figuran la atención a personas que viven en la calle con más plazas en albergues y pisos tutelados, el apoyo a familias con menores en situación de riesgo, la actuación en materia de empleo en barrios especialmente castigados por el paro y la creación de dos nuevos centros municipales de Servicios Sociales, que abrirán en 2019 en Saïdia y la calle de la Reina del barrio del Cabanyal, además del estudio inicial para desdoblar el de Campanar con una extensión en Benicalap.

Según Castillo, los 11 centros con los que cuenta València son insuficientes para atender la demanda y poder prestar la atención social con la calidad necesaria en una ciudad de 800.000 habitantes. "En Elche, por ejemplo, hay 17", ha destacado.

El plan, que ha recibido aportaciones de 28 secciones del Ayuntamiento y de los grupos políticos, pretende ser "transversal", ya que requerirá la colaboración de áreas como Educación, Vivienda o Deportes, entre otras. Además, se evaluará cada año en el Consejo de Acción Social, donde los grupos políticos podrán aportar modificaciones. El 75% de las acciones previstas se realizarán con recursos propios del Ayuntamiento (personal y presupuesto de las delegaciones) y el 25% restante requerirá financiación complementaria.

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