Antonio Paredes, experto tributario de los Técnicos de Hacienda (Gestha)
Antonio Paredes, experto tributario de los Técnicos de Hacienda (Gestha). CEDIDA

Antonio Paredes, experto tributario de los Técnicos de Hacienda (Gestha), charla con 20minutos sobre algunos temas de la actualidad tributaria: el impuesto de las hipotecas, la subida del IRPF a las rentas altas que proponen PSOE y Podemos y otros asuntos que en España han terminado convirtiéndose en atemporales, como el fraude fiscal, pero que aun así siguen marcando la agenda de los medios de comunicación.

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Ustedes, desde la Agencia Tributaria, ¿prevén alguna reforma fiscal próximamente?
Estamos en tiempos políticos movidos. Es complicado predecir lo que va a suceder. Hay que tener en cuenta que hubo una reforma fiscal muy importante hace poco, en 2015, por lo que, salvo que haya un cambio en el planteamiento de la misma, no creo que haya una gran reforma. Aunque los tiempos están muy inestables y es muy difícil predecir cualquier tipo de cambio.

¿Qué le parecería que, tal y como proponen PSOE y Podemos, se subiese el IRPF a las rentas altas? ¿Qué efectos secundarios podrían derivar de dicho cambio?
Los tipos elevados existieron durante algunos años antes de la reforma fiscal de 2015. Por aquel entonces había tipos que incluso llegaban al 56% en algunas comunidades autónomas, puesto que cada comunidad puede regular un 50% de la tarifa de IRPF. Con la reforma de 2015 esta cantidad bajó bastante, unos siete puntos. En cuanto a los efectos secundarios, la posibilidad de fuga de contribuyentes siempre existe, pero podría acentuarse. El que tiene la posibilidad de modificar su residencia fiscal pues... lo hará.

¿Estamos hablando de paraísos fiscales?
Sí, hay gente que lo hace. Otra cosa es la ilusión fiscal. Ya hemos visto que actuar a través de sociedades interpuestas cada vez está más vigilado y los contribuyentes que tienen unos ingresos muy elevados, como los futbolistas, creo que ahora se lo piensan un par de veces antes de verse involucrados en una polémica importante. Cuando hablamos de delito fiscal, hay que pensárselo dos veces. ¿Que siempre van a existir este tipo de operaciones de ingeniería fiscal? Obviamente. A lo mejor inventan otro tipo de fórmulas porque, lógicamente, cuando los ingresos son elevados, cuentan con asesores muy especializados que buscan formas de eludir. Aun así no todo el mundo tiene la opción de cambiar su residencia a otro país, eso es complicado, aunque obviamente buscarán nuevas formas para no verse afectados. No obstante, si se implementase una subida del IRPF a las rentas altas, el efecto recaudatorio se notaría. Los contribuyentes, en gran parte, comenzarían a tributar.

¿En España hay muchos recovecos en la normativa fiscal que permiten la evasión de impuestos?
Hombre... [suspira y se ríe]. La verdad es que hay un sector que está sumamente controlado, que es el de los asalariados. Ahí hay pocas posibilidades de encontrar un resquicio o un recoveco. A nivel de sociedades empresariales lógicamente hay mucho más margen. Dejando a un lado la facturación en negro, que obviamente existe a niveles quizá demasiado elevados en España -de hecho hace unos años éramos el país que más billetes de 500 tenía de toda Europa-, las actividades empresariales tienen la capacidad de deducirse muchos tipos de gastos. Esto genera que los empresarios intenten deducirse en gastos personales como ya hemos visto, que no están vinculados con su actividad. Es difícil controlarlo todo. No conocemos los datos actuales, pero hace unos años había estadísticas del beneficio medio del empresario, que eran de 8.000 / 9.000 euros mientras que la retribución de los asalariados era de 17.000 euros al año. Esto no tiene lógica. No es posible que los empresarios tengan menos beneficios que lo que pagan a sus empleados, ¿no?

Al final estamos ante la misma historia de siempre: esta normativa beneficia a la clase alta y perjudica a la baja. ¿Qué se puede cambiar en la normativa fiscal para, por lo menos, equiparar la situación?
Nosotros hace tiempo que decimos que la lupa de la Agencia Tributaria se tiene que ir desplazando del pequeño fraude al gran fraude, que cada ves es más sofisticado. Ya hemos visto las sociedades interpuestas, la ingeniería fiscal... El dinero ya no va en maletines, sino a través de las entidades financieras. Hay que dedicar más recursos a este tipo de fraude. Las normas, evidentemente, pueden ayudar. Por ejemplo, ahora se ha establecido la obligación de pagar a través de tarjetas, transferencias, etc. para que el dinero sea rastreable. Los empresarios pueden pagar en efectivo hasta 2.500 euros, el resto de operaciones las tienen que hacer a través de una de las vías comentadas anteriormente para que queden registradas. Ahora parece que se va a aprobar una medida para reducir esta cifra a los 1.000 euros. Los contribuyentes, cuando traen una factura de 30.000 euros y te dan un recibo de un pago en efectivo... la verdad es que es poco creíble, pero hasta ahora ni si quiera era sancionable. Este tipo de formas de fraude se han ido acotando y si se hacen esos pagos en efectivo se impone una multa de un 25% de dicha cantidad.

¿Por qué ese desplazamiento de la lupa hacia el gran fraude es tan lento?
Bueno... [se vuelve a reír]. La Agencia Tributaria tiene bastantes dificultades y en algunos aspectos es bastante arcaica. En asistencia informática al contribuyente es puntera, pero a la hora de modificar su estructura cuesta bastante trabajo y uno ya... Qué quieres que te diga [se ríe], llega un punto en el que uno piensa que no hay una gran voluntad de cambio. Esperemos que en los próximos años se produzca un cambio radical. Aunque esté feo decirlo, en términos económicos el personal de la Agencia Tributaria es bastante rentable, es decir, que meter más personas en la Agencia es rentable. Ahora parece que van a convocar plazas, pero cuanto menos personal tengan, más pie están dando al fraude. No es concebible que la Agencia Tributaria esté falta de medios. Se puede recortar en otros sectores -aunque recortar esté mal-, pero precisamente reducir las ruedas que mueven el motor no creo que sea lo más conveniente.

Al final los bancos serán los que tengan que pagar el impuesto de las hipotecas. ¿En la Agencia Tributaria creen que se las apañarán para que termine siendo el cliente el que lo abone?
Probablemente. Eso que se comenta de que el coste va a ser trasladado al cliente va a ser verdad. Por mucho que se intente que no se traslade, estamos dentro de la economía de mercado, donde el empresario tiene en cuenta el coste para fijar su precio. No sé si se hará inmediatamente o de forma paulatina, pero es muy probable que se traslade.

¿A través de qué vías lo pueden trasladar?
A través de comisiones de estudio de la hipoteca o mediante subidas de los marginales de interés. El banco estudiará qué fórmula disimula más la traslación del coste, pero lo hagan mediante una vía u otra, lo acabarán haciendo. Lo más probable es que nos quedemos como estábamos.