Repartidor de Glovo
Un repartidor de Glovo. Europa Press

La compañía de reparto Glovo ha multiplicado por cuatro su facturación durante el último año, ya es rentable en España, pretende reforzar su expansión internacional y se acaba de introducir en el sector del supermercado por Internet con una tienda en Madrid desde la que distribuye a sus clientes.

Así lo ha avanzado hoy el cofundador y consejero delegado de la firma, Óscar Pierre, cuyas previsiones pasan por cerrar 2018 con 80 millones de euros de ingresos -frente a los 17 millones de 2017-, aún así por debajo de sus estimaciones iniciales de superar los 90 millones ya en este ejercicio.

La empresa ya está invirtiendo en entrar en nuevos negocios como el del supermercado "online", para lo que ya cuenta con una tienda en Madrid -no abierta al público y disponible 24 horas, 365 días a la semana- donde almacena mil referencias y centraliza todos los pedidos para entregarlos en un tiempo inferior a media hora.

"Intentamos en el pasado hacer esto mismo con cadenas de supermercados pero costaba mucho la integración, había problemas (...) Ahora compramos directamente a proveedores, lo que nos da un margen de beneficio más interesante", ha destacado Pierre.

Por el momento los pedidos son más bien pequeños -ofrecen un surtido reducido, aunque también incluyen alimentos frescos- pero el objetivo es que sus clientes realicen compras para todo el mes a través de sus servicios, para lo que no descartan explorar la posibilidad de utilizar mensajeros con camiones.

"Tenemos muy buenos resultados por ahora, hay muy buena tasa de repetición. La idea es tener entre 8 y 10 personas por tienda y en Madrid abriremos 3 ó 4. Las próximas serán Barcelona, Lima, Buenos Aires y Santiago de Chile", ha avanzado.

El fundador de Glovo, ingeniero aeronáutico de formación y de 26 años, ha recordado que la primera versión de esta aplicación para el móvil ("app"), nacida en 2015, funcionó mal y que estuvo al borde de la bancarrota en dos ocasiones.

Ahora acaba de cerrar una ronda de financiación de 115 millones de euros, prevé contratar 300 ingenieros en Barcelona sólo en 2019, pasará de 800 a 1.200 empleados y espera duplicar el número de establecimientos con los que trabaja (10.000) y más que triplicar tanto su número de repartidores (21.000) como de usuarios (2,5 millones).

La firma está inmersa en un proceso de expansión internacional que le ha llevado ya a estar presente en cerca de 80 ciudades de veinte países distintos -en Europa, Latinoamérica y África-, a los que se sumarán previsiblemente otros diez en 2019.

Ha subrayado, asimismo, que el objetivo de Glovo es ser cada vez más utilizado para todo tipo de servicios (lavandería, reservas, mensajería, etc.), aunque por el momento la mayor parte de su actividad se centra en el envío de comida a domicilio, que en España por ejemplo supone más del 80 % de sus ingresos.

Precisamente en España -con una facturación próxima a los 26 millones de euros- la firma ya ha alcanzado el umbral de rentabilidad, algo que su fundador confía en alcanzar a nivel de grupo para dentro de año y medio aproximadamente.